Rust no es sinónimo de seguridad: Ubuntu frena su migración tras descubrir 113 fallos en su reemplazo de herramientas GNU.
Si usas Linux, probablemente ni te hayas fijado en ellas, pero hay un conjunto de pequeñas herramientas que mueven los engranajes de tu sistema cada vez que copias un archivo, cambias permisos o eliminas una carpeta. Canonical, la empresa detrás de Ubuntu, quería modernizarlas por completo. El resultado de ese intento ha sido una auditoria de seguridad que ha sacudido a la comunidad. El plan era ambicioso: sustituir las veteranas GNU Coreutils por una versión reescrita en Rust, el lenguaje de programación que promete eliminar errores de memoria y ofrecer un código más robusto por diseño. El proyecto se llama uutils coreutils, y parecía una apuesta ganadora. Hasta que llegó la auditoría.