El cártel de la memoria podría tener los días contados.
Durante décadas, el mercado de la memoria RAM ha funcionado como un oligopolio silencioso. Samsung, SK Hynix y Micron han controlado en torno al 70 por ciento de la producción mundial de DRAM sin que nadie les hiciera sombra. Pero en los últimos meses, ese equilibrio cómodo y lucrativo empieza a mostrar sus primeras grietas serias, y la presión llega desde un frente que muchos no esperaban: China.