Esto no es una victoria contra la piratería. Es una derrota para la neutralidad de Internet y la privacidad.
Voy a ser claro desde el principio: lo que estamos viendo no es una gran hazaña contra la piratería. No es justicia poética. No es el “orden restaurado”. Es otra cosa. Es un precedente peligroso que erosiona principios básicos como la neutralidad de la red y el derecho a la privacidad. Y sí, debería preocuparte aunque no veas fútbol. Aunque lo detestes.