El mercado de la memoria RAM lleva ya un tiempo dando avisos… y ahora mismo está claramente en una fase alcista. Tanto DDR4 como DDR5 han encadenado subidas muy fuertes entre 2024 y 2025, y todo apunta a que 2026 no va a ser el año del alivio inmediato. Lo que se espera, más bien, es una desaceleración del ritmo de subida. Es decir: precios aún altos, pero creciendo más despacio. Nada de bajadas rápidas.
Así están los precios hoy
Si miramos el escaparate actual, el panorama impresiona.
DDR5, especialmente en kits pensados para gaming y entusiastas, ha pegado un estirón serio. Conjuntos de 32 GB a 6000–6400 MHz que a lo largo de 2024 y principios de 2025 se movían en torno a 120–150 euros, han terminado 2025 duplicando su precio o incluso más. Casos muy reales: módulos que pasaron de 140 a 265 euros, o de 190 a casi 390 euros, dependiendo de marca y especificaciones.
Y no hablamos de excepciones raras. En la gama alta, con latencias ajustadas tipo CL30 o CL32, se han visto subidas del 80% al 130% desde septiembre de 2025. Un auténtico golpe para cualquiera que estuviera esperando “el momento ideal” para actualizar.
Por su parte, DDR4, aunque muchos la ven ya como memoria “antigua”, tampoco se ha librado. De hecho, en algunos aspectos ha salido peor parada. Los fabricantes han reducido su producción para centrarse en DDR5 y, sobre todo, en memorias más rentables. El resultado: menos oferta y precios al alza. En 2025 se han registrado incrementos del 40% al 70% en kits de 16 GB a 3200–3600 MHz en apenas unos meses.
Si ampliamos el foco, los índices globales de precio de la DRAM han llegado a multiplicarse por dos o incluso por tres en el último año. La explosión de la inteligencia artificial y la memoria para servidores ha acabado arrastrando también a la RAM de consumo.
Por qué está pasando todo esto
Nada de esto es casualidad, y hay varios factores empujando en la misma dirección.
El primero es la demanda brutal de IA y servidores. Memorias como HBM y la DRAM de servidor dejan mucho más margen, así que los fabricantes están desviando recursos hacia esos productos. Cada oblea que se dedica ahí es una oblea menos para DDR4 y DDR5 “normales”. Menos oferta, precios más altos. Sencillo, aunque doloroso.
A eso se suma la transición de DDR4 a DDR5. Grandes fabricantes están recortando producción de DDR4 de forma agresiva. En algunos casos se habla de bajar hasta alrededor del 20% de los niveles de 2025 en determinados plazos. Con una demanda que todavía existe —porque muchísima gente sigue en plataformas como AM4 o LGA1200—, la escasez se nota rápido.
También está el ciclo natural del mercado de memoria. Tras los precios muy bajos de 2023 y parte de 2024, el sector ha entrado en lo que muchos llaman un superciclo alcista. Ahora mismo, las compañías están claramente en fase de recuperar márgenes. Y eso, históricamente, nunca ha significado precios amables para el consumidor.
Qué se espera para 2026
A corto plazo, las previsiones no son especialmente tranquilizadoras.
Durante el primer trimestre de 2026, lo más probable es que los precios de la DRAM sigan subiendo de forma apreciable. En el caso de DDR4, incluso hay bastantes papeletas para nuevas subidas, precisamente por su carácter cada vez más “legacy” y la producción limitada.
Mirando más allá, a lo largo de 2026, el escenario cambia un poco. Se espera que la oferta empiece a acercarse a la demanda, gracias a procesos de fabricación más avanzados y a la entrada en juego de nuevas capacidades productivas. Esto debería frenar el ritmo de subida, pero ojo: frenar no es lo mismo que bajar. No se anticipa una caída fuerte de precios en el corto plazo.
En DDR5, el consenso es relativamente claro. La adopción sigue creciendo —ya ronda aproximadamente el 45–50% del mercado y subiendo— y, a medio plazo, debería mejorar el precio por gigabyte. Eso sí, partiendo de niveles muy elevados tras las subidas de finales de 2025.
Qué significa todo esto para ti
Aquí es donde la teoría se convierte en decisiones reales.
Si estás en una plataforma DDR4 como AM4 o LGA1151/LGA1200, comprar RAM ahora suele ser más sensato que esperar. La escasez de DDR4 probablemente se acentuará en 2026, y eso no suele jugar a favor del comprador.
Si estás pensando en montar un equipo nuevo, con plataformas actuales como AM5 o las nuevas generaciones de Intel, lo lógico es apostar directamente por DDR5, aunque ahora mismo duela el precio. DDR4 seguirá encareciéndose y perderá atractivo con el tiempo, mientras que DDR5 debería estabilizarse antes y mejorar su relación precio/GB.
Y si puedes permitirte esperar, conviene hacerlo con expectativas realistas. Lo más probable es un 2026 todavía tenso, con subidas más suaves, pero no un desplome de precios. Un abaratamiento de verdad depende de que la nueva capacidad de fabricación entre plenamente en juego, algo que muchos sitúan ya en el horizonte de 2027 o más adelante.
El mercado de la RAM está caliente, y no parece que vaya a enfriarse de golpe. Decidir cuándo comprar ya no va tanto de cazar gangas, sino de entender el contexto y elegir el mal menor.
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