La UE pone más de un millón de euros sobre la mesa para que KDE no dependa de nadie.
Hay proyectos de software libre que llevan décadas funcionando en silencio, siendo la columna vertebral de millones de ordenadores en todo el mundo, y que sin embargo tienen que sobrevivir con recursos escasos. KDE es uno de ellos. Por eso llama la atención que Alemania acabe de escribirle un cheque de más de un millón de euros. La Sovereign Tech Agency, una organización pública impulsada por el Gobierno alemán, ha anunciado esta semana una inversión significativa en el ecosistema KDE a través de su programa Sovereign Tech Fund. El dinero no es un premio ni una donación simbólica: va dirigido a reforzar componentes concretos del proyecto que son considerados infraestructura digital crítica para Europa.