Si usas Linux en el escritorio, es muy probable que tu navegador sea Firefox o Chrome. Son los dos grandes, los que se reparten la inmensa mayoría del tráfico web en este sistema operativo, y llevan años enfrentándose en cada comparativa de rendimiento que aparece por internet. Pero hacía tiempo que no se realizaba una prueba seria y actualizada. La espera ha terminado: tenemos datos frescos, hardware moderno y, sobre todo, un nuevo instrumento de medida que cambia bastante las reglas del juego.
Una nueva vara de medir
Parte de la razón por la que esta comparativa es especialmente interesante ahora mismo tiene que ver con la llegada de JetStream 3, el sucesor de JetStream 2, que llevaba activo desde 2019. Siete años es una eternidad en el mundo del software, y la web de 2026 no se parece casi nada a la de hace una década. JetStream es una batería de pruebas diseñada para medir cómo de bien gestiona un navegador las tareas más exigentes en JavaScript y WebAssembly, que es el lenguaje compilado que permite ejecutar aplicaciones complejas directamente en el navegador con una velocidad cercana a la del código nativo. No mide cosas como lo rápido que carga una página con texto, sino lo bien que el motor del navegador maneja cargas de trabajo realmente intensas: compilar TypeScript, renderizar aplicaciones React en el servidor, procesar modelos 3D o ejecutar código escrito en Rust, Kotlin o C#. JetStream 3 ha sido desarrollado conjuntamente por Apple, Google, Mozilla y otros colaboradores del ecosistema de motores JavaScript, lo que le da una legitimidad importante: no es una herramienta diseñada para favorecer a ningún navegador en particular. Entre los cambios más significativos respecto a la versión anterior destaca una presencia mucho mayor de WebAssembly, con doce escenarios de prueba que incluyen características modernas como SIMD y WasmGC. También se han eliminado muchos microbenchmarks antiguos que ya no reflejaban cómo se usa realmente la web hoy en día.
El escenario de las pruebas
Para esta comparativa se han enfrentado Firefox 149 y Chrome 147, los binarios oficiales descargados directamente de sus respectivos fabricantes. El equipo de pruebas utilizado es un portátil con Ubuntu 26.04 y procesador Intel Core Ultra X7 358H, también conocido como Panther Lake, que representa lo más moderno disponible en el segmento de portátiles con este fabricante. Además de JetStream 3 como prueba principal, se han incluido versiones anteriores de JetStream como referencia histórica, junto con otras herramientas de benchmarking de navegadores habituales en Linux. Y aquí viene un detalle que distingue esta comparativa de muchas otras: también se monitorizó el consumo de energía del procesador durante las pruebas, así como el uso de CPU y memoria RAM de cada navegador. Esto es relevante porque en un portátil, que el navegador sea más o menos eficiente energéticamente puede marcar la diferencia entre aguantar o no toda la jornada de trabajo con una sola carga.
¿Qué dicen los números?
Los resultados de la comparativa completa se distribuyen a lo largo de varias páginas en la publicación original de Phoronix, y el veredicto no es especialmente positivo para Firefox. Según los comentarios de la comunidad que ha podido acceder a los datos, Chrome sale claramente por delante en las pruebas de rendimiento puro, especialmente en JetStream 3. Algunos usuarios lo describen sin rodeos: Firefox ha recibido una buena paliza en esta ronda. Eso no quiere decir que Firefox sea un navegador lento o inútil. Significa que, en tareas de computación intensiva en JavaScript y WebAssembly, el motor V8 de Chrome tiene actualmente una ventaja real sobre SpiderMonkey, el motor de Firefox. Es una diferencia que en el uso cotidiano, navegando por páginas normales o viendo vídeos, probablemente no vayas a notar. Pero si ejecutas aplicaciones web complejas, herramientas de desarrollo online o juegos en el navegador, sí puede marcar la diferencia.
Más allá del rendimiento
La reacción de la comunidad ante estos resultados ha sido, como suele ocurrir, matizada. Muchos usuarios señalan que el rendimiento en benchmarks sintéticos no es el único criterio relevante para elegir navegador. Firefox sigue siendo la opción preferida para quienes priorizan la privacidad, la personalización o el control sobre las extensiones, en un momento en que Google lleva años limitando progresivamente las capacidades de los bloqueadores de publicidad en Chrome. Es una tensión que no va a resolverse pronto. Chrome es más rápido en las pruebas. Firefox es más libre. Y para muchos usuarios de Linux, esa segunda consideración pesa tanto o más que la primera. Lo que sí queda claro es que con herramientas como JetStream 3 disponibles para todo el mundo y con sistemas de medición cada vez más representativos de la web real, este debate va a seguir siendo fértil durante mucho tiempo. Porque en el fondo, la pregunta no es solo cuál navegador es más rápido: es cuál navegador mereces tener en un escritorio que controlas tú.
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