Si trabajas con un portátil que conectas a un monitor externo al llegar a casa, seguramente conoces esa pequeña lotería: a veces la pantalla se detecta a la primera, y otras el escritorio se confunde y las ventanas acaban donde no deben. GNOME 50.5, la quinta actualización de mantenimiento de la serie GNOME 50 "Tokyo", pone el foco justo en ese tipo de roces cotidianos. No trae funciones llamativas ni cambia el aspecto del escritorio. Lo que hace es corregir bastantes cosas que, cuando fallan, se notan mucho más que cualquier novedad.
Llega mes y medio después de GNOME 50.4 y sigue la lógica habitual de estas versiones de punto: pulir, estabilizar y cerrar errores detectados desde el lanzamiento de la serie. Merece la pena mirarla con algo de detalle, porque varios de sus cambios tocan zonas delicadas del escritorio, como la gestión de monitores, el color en modo HDR o el comportamiento de la pantalla de bloqueo.
Varios monitores, HDR y color: lo que cambia en tu pantalla
El arreglo más visible para mucha gente está en el soporte multimonitor. GNOME 50.5 corrige configuraciones en las que el sistema informaba de varios monitores marcados como principales a la vez, una situación que provoca comportamientos extraños con los paneles, las notificaciones y la colocación de ventanas. También soluciona problemas con la conexión en caliente de monitores externos, es decir, enchufar o desenchufar una pantalla con la sesión ya iniciada, que es exactamente lo que haces cada vez que conectas el portátil a un dock.
En el terreno del HDR hay otra mejora con más miga de lo que parece. Cuando activas el modo HDR, el contenido SDR, que es la inmensa mayoría de lo que ves en un escritorio normal (ventanas, navegador, documentos), podía mostrarse desaturado, con colores apagados. Esta versión mejora ese tratamiento. Es un detalle que dice bastante del momento en que está el HDR en Linux: el reto ya no es solo mostrar contenido HDR, sino conseguir que activarlo no estropee todo lo demás.
Relacionado con el color, GNOME ya no exige un EDID para generar el perfil de color de un dispositivo. El EDID es la ficha técnica que cada monitor envía al ordenador para indicar qué resoluciones y capacidades admite, y no todos los paneles o adaptadores la entregan completa. Además, ahora se enumeran todas las resoluciones de reserva compatibles, algo útil cuando la detección automática no te ofrece las opciones que esperabas.
Escaneo directo y rendimiento gráfico en GNOME 50.5
Otro bloque de cambios gira alrededor del escaneo directo, o direct scanout. Dicho de forma sencilla: normalmente el compositor, el componente que dibuja el escritorio, combina todas las ventanas en una imagen final antes de enviarla a la pantalla. Con el escaneo directo, si una aplicación ocupa toda la pantalla, como un juego o un vídeo, su imagen puede enviarse tal cual al monitor, lo que ahorra trabajo a la GPU y reduce la latencia. GNOME 50.5 mejora el cambio entre espacios de trabajo cuando esta técnica está activa, gestiona el escaneo directo en capturas que no usan dma-buf (el mecanismo con el que distintos componentes comparten búferes gráficos sin copiarlos) y añade soporte para escaneos de búfer entre GPU distintas, algo que interesa especialmente si tu portátil combina gráfica integrada y dedicada.
A esto se suman correcciones más discretas. Se limitan las operaciones paralelas de carga de texturas, se arreglan fallos en efectos fuera de pantalla cuando cambia la escala de los recursos y la lupa de accesibilidad puede seguir la posición del ratón sin sondeo, es decir, sin tener que preguntar constantemente dónde está el puntero. También deja de mostrarse el cursor de ocupado al activar acciones, un gesto pequeño que hace que el escritorio se sienta menos titubeante.
Pantalla de bloqueo, teclado y otros ajustes de seguridad
Aquí hay cambios que conviene no pasar por alto. Con GNOME 50.5, los diálogos que piden contraseña para montar una unidad se cancelan al bloquear la pantalla, y la pantalla ya no se desbloquea después de alcanzar el límite de tiempo de uso configurado. Este segundo punto importa bastante si utilizas los controles de tiempo de pantalla en un equipo familiar: un límite que se salta solo deja de ser un límite. Además, antes de crear un pixbuf, que es la representación en memoria de una imagen, se validan los datos serializados, una medida defensiva frente a datos corruptos o manipulados.
El teclado también recibe retoques. La navegación con teclado en el diálogo de desbloqueo funciona mejor, ya no se duplica la distribución de teclado de la configuración regional y se corrige un fallo por el que soltar una tecla modificadora, como Mayús, Ctrl o Alt, detenía la repetición de la tecla que mantenías pulsada. Por otro lado, las ventanas creadas mediante la nueva acción de ventana aparecen ahora en el espacio de trabajo correcto, y desaparece un cuelgue al usar el interruptor de conexión inalámbrica en la Configuración rápida.
Las aplicaciones de GNOME que también se actualizan
La actualización no se queda en el núcleo del escritorio. Archivos, el gestor conocido como Nautilus, sube a la versión 50.3 con una solución para un cierre inesperado al cambiar las aplicaciones predeterminadas tras cerrar el selector de aplicaciones. GDM, el gestor de inicio de sesión, pasa también a la 50.3 y corrige una regresión en pam_gdm, un posible uso de memoria después de haberla liberado y fugas de referencias de conexión. Nada de esto se ve a simple vista, pero es justo el tipo de arreglo que evita problemas serios en la pantalla por la que entras cada día. Web, el navegador antes llamado Epiphany, llega a la 50.6 con mejoras en el gestor de contraseñas, las preferencias y la importación de marcadores, mientras que Mapas se actualiza a la 50.5 para mostrar bien los iconos secundarios de lugares recientes y favoritos.
La lista sigue con GNOME Software, que agiliza el diálogo de repositorios en sistemas que no son Fedora, y con la posibilidad de compilar GNOME Shell usando la biblioteca libical4. Componentes como GVFS, libgsf, librsvg, libsecret, localsearch, msgraph y Yelp reciben también sus propias correcciones. Si usas la serie GNOME 50, lo sensato es actualizar en cuanto tu distribución publique los paquetes: en las de ciclo continuo suele llegar antes, y en las de versión fija dependerá de la política de cada proyecto.
Las versiones de mantenimiento rara vez protagonizan titulares, y sin embargo son las que deciden si un escritorio se siente sólido o frágil en el uso diario. GNOME 50.5 aparece cuando GNOME 51 ya asoma en betas como la de Fedora 45, y deja una idea en el aire: buena parte de las quejas sobre el escritorio Linux no nacen de grandes carencias, sino de fricciones pequeñas como un monitor mal detectado o unos colores apagados. Quizá la madurez de un escritorio se mida menos por lo que estrena y más por lo poco que tienes que pensar en él.
Fuente: 9to5linux
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