Si instalaste Fedora 44 en abril y no has vuelto a tocar el sistema desde entonces, seguramente conoces esa sensación: abrir una terminal, lanzar una actualización con dnf y ver cómo la lista de paquetes pendientes no deja de crecer. El Fedora Respins SIG acaba de publicar las ISOs actualizadas de Fedora 44, identificadas como 44-20260701, que empaquetan cada parche publicado desde el lanzamiento oficial en abril dentro de una única imagen de instalación. La idea es sencilla, te ahorras horas de actualizaciones posteriores a la instalación, porque el sistema ya llega con los últimos parches de seguridad, kernel y controladores integrados desde el primer arranque.
Qué trae esta nueva tanda de imágenes respin
Estas ISOs respin no son una versión nueva de Fedora, sino una fotografía actualizada de la distribución tal y como quedaría después de aplicar todas las actualizaciones acumuladas desde el lanzamiento. Las imágenes cubren prácticamente todos los entornos de escritorio que soporta el proyecto, entre ellos GNOME, KDE Plasma, Budgie, Cosmic, LXDE, LXQt, MATE, SOAS, Sway, Xfce, i3 y Cinnamon, además de los giros dedicados a Work y a SOAS. El tamaño varía según el entorno elegido, desde los 2.2 gigabytes de la compilación más ligera basada en SOAS hasta los 3.2 gigabytes de la variante con KDE Plasma, que como es habitual incluye más paquetes gráficos y dependencias que el resto.
Si sueles instalar Fedora en máquinas de prueba, en equipos que reinicias con frecuencia para desarrollo, o simplemente prefieres empezar desde una base limpia sin tener que lidiar con conflictos de paquetes acumulados, este tipo de imagen respin es exactamente lo que necesitas. En lugar de instalar la versión de abril y pasar la siguiente hora esperando a que termine una actualización masiva, arrancas ya con el sistema prácticamente al día, algo que también simplifica el aprovisionamiento de varias máquinas iguales en poco tiempo.
Los problemas que Fedora 44 arrastraba desde abril
Fedora 44 se lanzó oficialmente el 28 de abril de 2026, tras un ciclo beta de apenas cinco semanas que dejó al descubierto varios problemas de los que quienes siguen de cerca el proyecto ya tenían noticia. El gestor de inicio de sesión de KDE Plasma, por ejemplo, llegó a congelar el cursor a algunos usuarios que actualizaban desde Fedora 43, un fallo que el propio equipo de KDE terminó rastreando en su sistema de seguimiento de errores. A eso se sumó la expiración, el 11 de junio, de las claves de arranque seguro de terceros de Microsoft, lo que llevó a la revista oficial del proyecto a publicar una guía exprés para explicar a los usuarios que no debían alarmarse si el sistema dejaba de arrancar en modo Secure Boot tras esa fecha.
También hubo una serie de incidencias menores pero molestas, como errores de memoria agotada en GRUB en hardware antiguo de HP, cambios puntuales en Mesa que afectaron a tarjetas gráficas de AMD, y algunos bloqueos al lanzar juegos de Steam que en un primer momento parecían un problema de toda la distribución, pero que finalmente resultaron ser cosa de controladores concretos. Ninguno de estos fallos era catastrófico por sí solo, pero juntos explican por qué muchos usuarios prefirieron esperar antes de dar el salto a la nueva versión nada más salir.
Por qué la imagen de julio es el punto de partida más limpio
Con esta respin de julio, Fedora 44 llega a un punto de estabilidad que no tenía en el momento del lanzamiento. La versión del kernel coincide con la que se publicó en marzo, la ruta de actualización desde Fedora 43 funciona de forma fiable siempre que antes hagas una copia de seguridad de tus archivos de configuración, y el programa de respins para servidor cuenta ya con soporte oficial para su uso en entornos empresariales. Dicho de otro modo, la mayoría de los tropiezos iniciales de abril y mayo están resueltos, y lo que te vas a encontrar al arrancar esta imagen es una versión de Fedora bastante más madura que la que salió hace poco más de dos meses.
Esto es especialmente relevante si usas KDE Plasma como entorno de escritorio, ya que fue una de las combinaciones que más incidencias reportó tras el lanzamiento. La variante KDE de esta respin ya incorpora la corrección para el problema del cursor congelado en el gestor de inicio de sesión, así que si te topaste con ese fallo en abril, aquí no debería volver a reproducirse.
Cómo conseguir e instalar las nuevas ISO
Las imágenes ya están disponibles en el servidor de descargas del Fedora Project, dentro de la sección dedicada a las respins en vivo. Antes de grabar cualquier imagen en una unidad USB conviene que compruebes las sumas de verificación publicadas junto a las ISO, un paso que lleva apenas un minuto y que te evita instalar desde una imagen corrupta o incompleta. Una vez comprobada la suma, el proceso de grabación e instalación es idéntico al de cualquier otra imagen de Fedora, así que no cambia nada respecto a lo que ya conocías si has instalado esta distribución antes.
Las respins no suelen generar titulares llamativos, pero cumplen una función que muchas veces se pasa por alto, la de reconciliar la versión que se lanza oficialmente con la versión que realmente conviene instalar unas semanas después, cuando ya se han corregido los primeros tropiezos. En un ciclo de desarrollo tan rápido como el de Fedora, ese pequeño desfase entre el lanzamiento y la estabilidad real dice bastante sobre cómo se construye el software libre, no de una sola vez, sino a base de parches, informes de error y ajustes que van puliendo el sistema semana a semana hasta que por fin se puede recomendar sin matices.
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