Mageia 10: llega con kernel 6.18 LTS y KDE Plasma 6.5.

Publicado el 1 de julio de 2026, 14:18

Casi tres años después de la anterior versión mayor, Mageia 10 ya está aquí, y llega cargada de actualizaciones que la sitúan al día en prácticamente todos los frentes. Esta distribución, heredera directa del espíritu de Mandriva Linux, se ha lanzado oficialmente el 30 de junio de 2026 con un kernel Linux 6.18 de soporte a largo plazo y una pila gráfica renovada, lo que la convierte en una opción interesante tanto para quienes ya la conocen como para quienes buscan una alternativa estable y bien cuidada dentro del panorama Linux.

El núcleo de esta actualización es el salto al kernel 6.18 LTS, una versión que prioriza la estabilidad a largo plazo y que servirá de base durante bastante tiempo. Junto a él llega Mesa 26.0, la pila gráfica de código abierto encargada de gestionar buena parte del rendimiento visual en sistemas Linux, especialmente relevante si usas aceleración gráfica por hardware en tu día a día. A este conjunto se suma una selección de software totalmente puesta al día, con el navegador Firefox 140.11.0 ESR, el cliente de correo Thunderbird en su misma rama de soporte extendido, LibreOffice 26.2.3 como suite ofimática y GIMP 3.2.4 para edición de imágenes. Es decir, todo lo que necesitas para empezar a trabajar desde el primer arranque sin tener que andar actualizando manualmente los programas más habituales.

Si eres de los que valora especialmente el entorno de escritorio, Mageia 10 tiene un motivo claro para llamar tu atención: llega con KDE Plasma 6.5.5, acompañado de KDE Frameworks 6.22 y el paquete de aplicaciones KDE Gear 25.12.1. Esta combinación representa el estado más reciente del ecosistema KDE, con las mejoras de rendimiento, estabilidad y coherencia visual que caracterizan a las últimas versiones de Plasma. La edición KDE Plasma está disponible tanto en sesión X11 como en Wayland, algo que puedes elegir directamente desde el menú de inicio de sesión según tus preferencias o la compatibilidad de tu hardware.

Más allá de KDE, la variedad de entornos disponibles en Mageia 10 es notable. Junto a las ediciones oficiales de GNOME 49 y Xfce 4.20, el equipo de desarrollo ha confirmado la disponibilidad de opciones adicionales como LXDE, LXQt con soporte Wayland, Enlightenment, IceWM, MATE, Fluxbox, Cinnamon o Sugar, además de compositores Wayland más recientes como labwc, niri, sway o Hyprland. Esta amplitud convierte a la distribución en un punto de partida flexible, ya sea que busques un escritorio moderno y pulido o una configuración más ligera para equipos con recursos limitados.

Uno de los cambios más prácticos de esta versión es la incorporación por primera vez del asistente de configuración tradicional, pensado para ayudarte a definir aspectos básicos como el diseño del teclado, el idioma del sistema o la zona horaria durante la instalación. A esto se suma el histórico Centro de Control de Mageia, esa herramienta que la distribución heredó de Mandriva Linux y que sigue siendo una de sus señas de identidad, permitiendo gestionar buena parte de la configuración del sistema desde una interfaz centralizada sin necesidad de recurrir a la terminal.

En cuanto a la gestión de paquetes, Mageia 10 utiliza DNF 4.23 junto con RPM 4.20.1, un combo que resulta familiar si vienes de distribuciones basadas en Red Hat o Fedora. Para quienes usan tarjetas gráficas NVIDIA, la distribución incorpora soporte listo para usar del controlador propietario directamente en las imágenes ISO, evitando así el proceso de instalación manual que suele ser necesario en otras distribuciones más orientadas al software libre estricto.

Mageia 10 ya se puede descargar desde el sitio web oficial del proyecto, con ediciones de KDE Plasma, GNOME y Xfce disponibles para sistemas de 64 bits. Cabe destacar que quienes todavía trabajan con hardware de 32 bits no se quedan fuera de esta versión, ya que la edición Xfce y las imágenes de instalación correspondientes también están disponibles para esa arquitectura, algo cada vez menos habitual entre las distribuciones actuales y que resulta especialmente útil para dar una segunda vida a equipos más antiguos.

El ritmo de publicación de Mageia siempre ha sido más pausado que el de otras distribuciones, y esta versión 10 es un buen ejemplo de ello: casi tres años de desarrollo condensados en un lanzamiento que prioriza la coherencia y la estabilidad por encima de la novedad constante. Para un proyecto que nació como continuación comunitaria del legado de Mandriva, mantener ese equilibrio entre actualidad tecnológica y fiabilidad no es un detalle menor, especialmente en un ecosistema Linux donde muchas distribuciones optan por ciclos de publicación mucho más cortos y, en ocasiones, menos predecibles.

Ver cómo Mageia sigue apostando por ofrecer múltiples entornos de escritorio de forma oficial, en lugar de centrarse en uno solo, dice bastante sobre la filosofía que ha mantenido a este proyecto vivo durante tantos años. En un momento en el que la conversación sobre Wayland, los nuevos compositores y la evolución del kernel ocupa buena parte del debate dentro de la comunidad Linux, distribuciones como Mageia demuestran que todavía hay espacio para propuestas que priorizan la solidez técnica y la libertad de elección del usuario por encima de cualquier tendencia pasajera.

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