HandBrake 1.11.2 llega con mejoras para Linux y un puñado de fallos menos de los que preocuparte.

Publicado el 8 de junio de 2026, 14:24

Si alguna vez has tenido que convertir un vídeo de un formato a otro, lo más probable es que HandBrake haya pasado por tu ordenador en algún momento. Es una de esas herramientas discretas que no presumen de nada pero que siempre están ahí cuando las necesitas. Pues bien, acaba de recibir una actualización que, sin ser revolucionaria, te quita algún que otro tropiezo del camino, especialmente si trabajas en Linux. Vamos a ver qué cambia.

Antes de entrar en faena, por si no lo conoces: HandBrake es un transcodificador de vídeo gratuito y de código abierto. Dicho en cristiano, es el programa que usas cuando necesitas pasar un vídeo de un formato a otro, comprimirlo para que ocupe menos o adaptarlo para que funcione en un dispositivo concreto. Esa palabra rara, transcodificar, significa básicamente eso: coger un vídeo y convertirlo a otro tipo de archivo distinto. La versión que acaba de aterrizar es la 1.11.2, una actualización menor dentro de la serie 1.11. No esperes funciones espectaculares aquí, porque no es esa clase de lanzamiento. Lo suyo es pulir detalles, tapar agujeros y dejar el programa más fino de lo que ya estaba. Llega algo más de dos meses después de la anterior 1.11.1, que apenas corrigió un fallo concreto al escanear ciertas pistas de audio en discos DVD y Blu-ray. Esta vez la lista de arreglos es bastante más jugosa.

El cambio que más te puede interesar si usas Linux es que HandBrake ahora añade soporte para el tipo MIME de WebM. Suena técnico, así que te lo traduzco: el tipo MIME es la etiqueta que el sistema usa para reconocer qué clase de archivo es algo. Al incorporar esa etiqueta para WebM, el sistema operativo identifica mejor los vídeos en ese formato y los maneja de forma más natural, sin tratarlos como un archivo genérico al que no sabe muy bien dónde meter mano. WebM, por cierto, es un formato de vídeo libre muy usado en la web, así que es una mejora que se agradece. Esa no es la única atención que recibe el sonido y el vídeo en esta versión. Se ha corregido el diseño del canal del codificador AAC de Core Audio en configuraciones 7.1, ese tipo de sonido envolvente con varios altavoces que usarías en un montaje pensado para una buena experiencia de audio. También se ha actualizado la lista de combinaciones de remuestreo y codificadores de audio compatibles, de modo que tienes más opciones que encajan bien entre sí a la hora de exportar. Por debajo del capó, el motor también se ha puesto al día. HandBrake se apoya en FFmpeg, que es la pieza de software que hace el trabajo pesado de decodificar y aplicar filtros a los vídeos, y aquí se actualiza a la versión 8.0.2. Además, el codificador SVT-AV1, encargado de generar vídeo en el formato moderno AV1, salta a la versión 4.1.0. Si te suena a chino, quédate con la idea de que son los componentes que determinan la calidad y la eficiencia con la que tus vídeos se comprimen, y tenerlos al día significa mejores resultados.

Buena parte de esta actualización va dedicada a esos fallos que aparecen en el peor momento posible, justo cuando llevas un rato esperando a que termine una conversión. Se ha corregido un bloqueo que saltaba al hacer una codificación x265 sin pérdida en dos pasadas, ese método que analiza el vídeo dos veces para afinar el resultado final. También se ha tapado una fuga de memoria que se producía al trabajar con codificaciones de dos pasadas en varios formatos como MPEG-4, MPEG-2, VP9 o FFV1. Una fuga de memoria, por si el término te despista, es cuando un programa va acaparando memoria del sistema sin soltarla, de modo que con el tiempo el ordenador se ralentiza o acaba petando. Que la hayan cazado es una buena noticia para cualquiera que haga conversiones largas o trabaje con varios archivos seguidos. La cosa no acaba ahí. Se ha arreglado la creación de paletas de subtítulos VobSub dentro del contenedor MP4, y también la descripción resumida del vídeo HDR junto con la generación automática de los nombres de las pistas de audio. Son detalles pequeños, pero precisamente esa clase de pulido es lo que hace que el programa se sienta sólido en lugar de improvisado. Quienes estéis en macOS o Windows tampoco os quedáis fuera: se ha mejorado el manejo de los preajustes incompatibles en esos sistemas, y en Windows concretamente se ha refinado el comportamiento de la pausa por espacio bajo en la cola, ese aviso que salta cuando el disco se está quedando sin sitio mientras procesas vídeos en lote.

Instalarla no tiene complicación. Puedes descargar HandBrake 1.11.2 directamente desde la web oficial, donde lo encontrarás como aplicación Flatpak, un formato que se instala prácticamente en cualquier distribución de Linux sin dolores de cabeza. Si eres de los que prefiere ensuciarse las manos, también está disponible como código fuente en un tarball que tendrás que compilar tú mismo. Y por supuesto, siempre puedes tirar de los repositorios estables de tu distribución favorita, aunque ahí quizá tardes un poco más en ver la versión más reciente.

Al final, actualizaciones como esta son las que sostienen el día a día del software libre. No traen titulares deslumbrantes ni funciones que enseñar a los amigos, pero van limando asperezas una a una hasta que la herramienta hace exactamente lo que esperas, sin sorpresas ni sustos a mitad de proceso. Y cuando un programa llega a ese punto de fiabilidad silenciosa, es cuando de verdad lo aprecias. Quizá la próxima vez que conviertas un vídeo y todo salga a la primera, ni te acuerdes de que detrás hay gente puliendo estos detalles para que tú no tengas que pensar en ellos.

 

Fuente: 9to5linux

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