Hay programas que llevan tantos años contigo que casi forman parte del mobiliario. Audacious es uno de ellos: un reproductor de música ligero, sin pretensiones y con ese aire retro que enamora a quienes crecieron con Winamp. Pues bien, acaba de estrenar su versión 4.6, y aunque por fuera sigue siendo el de siempre, por dentro trae unos cuantos cambios que mejoran la experiencia tanto si te gusta lo moderno como si eres de los nostálgicos.
Empecemos por lo que ocurre entre bastidores. Esta versión abandona las viejas herramientas con las que se construía el programa y se pasa por completo a un sistema llamado Meson. Te explico qué es esto sin marearte: cuando un programa de código abierto se distribuye, alguien tiene que compilarlo y prepararlo para que llegue a tu distribución de Linux en forma de paquete instalable. Meson es la herramienta que automatiza y ordena ese proceso de construcción. ¿Por qué te debería importar a ti, que solo quieres escuchar música? Porque cuanto más sencillo sea para los empaquetadores preparar el programa, más rápido y fiable llega a tu sistema. Es uno de esos cambios invisibles que no notarás en el día a día, pero que mantiene el proyecto sano y ágil de cara al futuro. Y en el software libre, esa salud interna es justo lo que garantiza que la herramienta siga viva muchos años más.
Aquí viene lo que de verdad cambia tu experiencia. La estrella es un nuevo complemento que te permite explorar los archivos de tu sistema directamente desde el reproductor. Hasta ahora, si querías buscar una canción guardada en una carpeta concreta, tocaba abrir el explorador de archivos del sistema, encontrarla y arrastrarla. Ahora tienes ese navegador integrado dentro de Audacious, así que puedes moverte por tus carpetas y añadir música sin salir del programa. Un pequeño lujo que ahorra clics y ventanas. Si usas la versión basada en GTK, una de las dos interfaces que ofrece Audacious, también estrenas un historial de reproducción integrado. Dicho de forma sencilla, podrás ver de un vistazo los temas que has escuchado recientemente, algo muy práctico cuando quieres recuperar esa canción que sonó hace un rato y cuyo nombre no recuerdas. Hay otro detalle que afecta sobre todo a quienes usáis distribuciones modernas. La mítica apariencia estilo Winamp, esa que reproduce el aspecto del reproductor de los años dos mil, todavía se lleva regular con Wayland, el sistema gráfico que usan hoy muchas distribuciones de Linux. Para evitar cuelgues o fallos visuales, los desarrolladores han añadido la opción de forzar el uso de Xwayland, una capa de compatibilidad que hace de puente entre lo antiguo y lo nuevo. Y para que no tengas que preocuparte, viene activada de fábrica si eliges esa interfaz clásica o si tu sistema arrastra versiones antiguas de Qt. Por su parte, quienes estéis en macOS estrenáis un complemento exclusivo llamado Now Playing, que muestra en pantalla la información de la canción que suena en cada momento.
Si te gusta tener tu biblioteca musical ordenada al milímetro, esta versión te va a caer en gracia. Ahora puedes ordenar tus pistas no solo por nombre o por artista, sino también por la tasa de bits, que es básicamente la cantidad de datos por segundo que usa un archivo de audio y que suele indicar su calidad, e incluso por la fecha exacta en que cada archivo se creó o se modificó. Para quien tiene miles de canciones, poder afinar tanto el orden marca la diferencia. Y si eres de los que se manejan con soltura desde la terminal, te alegrará saber que ahora puedes exportar tus listas de reproducción usando la utilidad de línea de comandos audtool. La interacción cotidiana también gana enteros: en la interfaz estilo Winamp construida sobre Qt ya puedes arrastrar y soltar archivos desde otras aplicaciones directamente a la ventana principal. Además, han recuperado la ventana de confirmación al borrar listas, ese aviso que te salva de perder una selección por un clic descuidado, y han añadido nuevos atajos de teclado para saltar entre las pestañas de tus listas con rapidez.
En el terreno de la compatibilidad, Audacious 4.6 amplía lo que es capaz de entender. Ahora reproduce sin problemas el formato Musepack SV8 y reconoce todos los tipos de archivo y extensiones del formato de alta calidad AIFF, muy usado en producción de audio. La lectura de la información que acompaña a cada canción, lo que se conoce como metadatos, también mejora. El programa ahora extrae las letras directamente de las etiquetas de archivos Opus, Ogg Vorbis y FLAC, así que podrás ver la letra de un tema sin buscarla por tu cuenta. Y la lectura de los datos de normalización de volumen, esa función llamada ReplayGain que iguala el volumen entre canciones para que no tengas que tocar el mando a cada cambio de tema, se ha ampliado a muchos más tipos de archivo gracias al motor de FFmpeg. Por debajo de todo esto, la nueva versión soluciona varios bloqueos que aparecían al abrir metadatos defectuosos, corrige problemas de codificación de texto en Windows que estropeaban la visualización de las letras y repara fugas de memoria en ciertos complementos. Traducido: menos cuelgues y una reproducción más estable.
Conviene que sepas que, de momento, esta entrega llega sobre todo en forma de código fuente para quien quiera compilarlo a mano, junto con compilaciones para varias distribuciones y para Windows. Si usas Ubuntu o derivados, los paquetes todavía no están en los repositorios oficiales ni en el PPA habitual que mantiene ubuntuhandbook, así que lo más cómodo, salvo que te animes a compilarlo tú mismo, es esperar unos días a que aparezca empaquetado. En CachyOS y otras distribuciones Arch, lo normal es que llegue pronto a los repositorios con el ritmo rolling de siempre. Lo que deja claro Audacious con esta versión es que un programa no necesita reinventarse cada año para seguir siendo relevante. A veces basta con escuchar a quienes lo usan, pulir las asperezas y modernizar lo de dentro sin traicionar lo de fuera. Si valoras un reproductor ligero, fiable y con personalidad propia, este es uno de esos casos en los que actualizar es siempre una buena idea. Al final, lo que de verdad enamora de herramientas así no es la última función llamativa, sino la sensación de que alguien sigue cuidando lo que usas cada día.
Fuente: Laboratorio Linux
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