Si alguna vez has abierto un programa de edición de audio y has sentido que la pantalla se te quedaba pequeña, esta noticia te interesa. Ardour, una de las herramientas más queridas del mundo del software libre para grabar y producir música, acaba de estrenar su versión 9.7. Y aunque no es una actualización revolucionaria, trae varios detalles que mejoran el día a día de quien trabaja con sonido.
Antes de meternos en harina, conviene situarte. Ardour es lo que se conoce como un DAW, siglas en inglés de estación de trabajo de audio digital. Dicho en cristiano, es el programa donde grabas pistas, las editas, las mezclas y montas una canción, un podcast o cualquier proyecto sonoro. Sería el equivalente libre y gratuito a herramientas comerciales muy conocidas como Pro Tools o Logic. Lo bonito de Ardour es que funciona en Linux, en macOS y en Windows, que es de código abierto y que está mantenido por una comunidad que lleva años puliendo cada rincón del programa. No es un proyecto de fin de semana, sino un software serio que mucha gente usa para producir de verdad. Por eso, cada vez que sale una versión nueva, merece la pena echarle un vistazo a qué han cambiado. Esta entrega, la 9.7, llega apenas dos semanas después de la 9.5, así que el ritmo de desarrollo está siendo bastante ágil. Vamos a ver qué te aporta.
La estrella de esta versión es un resumen vertical opcional. Te explico qué significa eso. En Ardour ya existía un panel de resumen, una especie de mapa en miniatura de todo to proyecto que te permite ver de un vistazo en qué parte de la sesión estás y moverte rápido por ella. Hasta ahora ese resumen era horizontal, y en esta versión lo han renovado. La novedad es que ahora puedes activar también un resumen en vertical para complementar al horizontal. ¿Por qué es útil? Pues porque si trabajas con muchas pistas apiladas, ese mapa vertical te ayuda a orientarte mejor entre ellas, sin tener que ir desplazándote a ciegas. Es de esas cosas pequeñas que no parecen gran cosa hasta que las pruebas y ya no quieres volver atrás. Junto a esto, los desarrolladores han implementado lo que llaman orden de clasificación natural por toda la interfaz. Suena técnico, pero la idea es sencilla. Cuando un programa ordena elementos por nombre, a veces hace cosas raras: coloca "Pista 10" antes que "Pista 2" porque compara los números como si fueran letras. El orden natural arregla justo eso, de modo que las listas se ordenan como tú esperarías, igual que las ordenaría una persona. Otro detalle menor en apariencia, pero que evita más de un quebradero de cabeza. Además, la barra lateral de herramientas MIDI ahora está integrada directamente en el editor. Si trabajas con instrumentos virtuales o con secuencias MIDI, tener esas herramientas a mano sin saltar de ventana hace que el flujo de trabajo sea más fluido
Aquí entra una parte interesante para quien conecta teclados o superficies de control al ordenador. Una superficie de control es, básicamente, un aparato físico con botones, deslizadores o teclas que usas para manejar el programa con las manos en lugar de hacerlo todo con el ratón. Los desarrolladores han aclarado una limitación que conviene conocer. Ardour solo puede gestionar un dispositivo MIDI genérico con su mapa de asignaciones a la vez. Esto quiere decir que si seleccionas un segundo teclado MIDI, el primero desaparece de la lista de superficies activas. No es un fallo, sino cómo está diseñado de momento. Lo que sí han mejorado es la acogida de dispositivos nuevos. Ahora Ardour ofrece un mapa de asignaciones vacío para controladores MIDI genéricos, pensado para que puedas empezar a usar un teclado que el programa no conoce de antemano. En lugar de quedarte con un cacharro que no responde, tienes un punto de partida desde el que ir configurando los controles a tu gusto. Para quien estrena hardware, esto ahorra frustraciones. Hay un puñado de mejoras más que, sin ser protagonistas, hacen que el conjunto funcione mejor. Por ejemplo, ahora puedes guardar y recuperar conexiones de puertos cortos según el backend o el dispositivo que uses, algo que agradecerás si cambias a menudo de configuración de audio. También se ha resuelto un problema que afectaba a quien graba con sincronización por código de tiempo. Antes, si se perdía la señal LTC o cambiaba la cantidad de fotogramas por segundo, la grabación se interrumpía. Ahora Ardour sigue grabando pese a esos sobresaltos, lo cual da mucha tranquilidad cuando estás capturando una toma importante. Quienes trabajen en pantallas de alta resolución también notarán mejoras en los carriles de automatización dentro del editor de pianola, y se ha refinado el comportamiento del seguimiento MIDI. Por cierto, otro cambio práctico: al añadir pistas a una sesión vacía, ahora Ardour selecciona solo la primera que agregas, en lugar de seleccionarlas todas. Y como en toda actualización que se precie, llega una buena ronda de corrección de errores. Han arreglado un cierre inesperado del programa que ocurría al desplegar las herramientas MIDI en una pianola vacía, han recuperado el soporte para versiones antiguas de PipeWire en Linux, han mejorado la reexportación a MP3 en Windows tras escuchar una previsualización, y han pulido la compilación en macOS. También han corregido fallos internos de gestión de sesiones y han logrado que las traducciones funcionen correctamente en los paquetes ya distribuidos.
Ardour 9.7 no va a salir en titulares por una función espectacular, y está bien que así sea. Lo que demuestra esta versión es algo que define al buen software libre: la constancia. Pequeñas mejoras, lanzamientos frecuentes y atención a los detalles que de verdad importan a quien usa el programa cada día. Si produces audio en Linux, en Mac o en Windows, tienes motivos de sobra para actualizar y comprobar por ti mismo cómo se siente ese flujo de trabajo un poco más afinado. A veces el progreso no es un fuego artificial, sino un montón de pequeñas piezas que encajan un poco mejor que ayer.
Fuente: 9to5linux
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