RDNA 3.5 no se va a ninguna parte: AMD planea estirarla hasta, al menos, 2029.

Publicado el 28 de enero de 2026, 14:32

Cuando muchos daban por hecho que RDNA 4 sería el último paso antes de un cambio profundo en las GPU de AMD, resulta que quien se está llevando ahora todos los focos es RDNA 3.5. Y no precisamente porque esté de salida. Al contrario: todo apunta a que esta arquitectura todavía tiene mucha cuerda.

Aunque RDNA 3.5 ya no sea la protagonista en el mercado de las tarjetas gráficas dedicadas, sigue siendo la base de algo clave para AMD: sus APU. En especial, las Ryzen AI serie 300. Y eso lo cambia todo, porque cuando una arquitectura se convierte en el pilar de los chips integrados, su ciclo de vida se alarga… y mucho.

Aquí es donde entra en juego una ilustración compartida por Kepler_L2 en la plataforma X. No, no es una diapositiva filtrada de documentos internos de AMD. Es una imagen generada con IA. Pero ojo, porque el valor no está en el gráfico en sí, sino en el mensaje que transmite. Kepler_L2 suele estar bien informado y, en este caso, pone sobre la mesa una idea clara: AMD y Intel están siguiendo caminos muy distintos en lo que respecta a los gráficos integrados.

Intel parece apostar por una rotación rápida de arquitecturas, incluso con la idea —todavía lejana— de una GPU integrada junto a NVIDIA para 2028 o más adelante. Es decir, mucho movimiento… pero también mucha incertidumbre. En el lado de AMD, en cambio, el panorama es sorprendentemente tranquilo. Tan tranquilo que RDNA 3.5, presentada a mediados de 2024, podría acabar viviendo bastante más que RDNA 2 y RDNA 3, que apenas tuvieron alrededor de un año de protagonismo cada una.

Hablamos, potencialmente, de más de cinco años de vida útil. Una cifra nada habitual en este sector.

La hoja de ruta compartida por Kepler_L2 sugiere que RDNA 3.5 seguiría siendo relevante incluso en el horizonte “2028+”. Traducido a lenguaje claro: podría seguir usándose hasta 2029, es decir, más de cuatro años después de su debut. Ahora bien, conviene no perder la perspectiva. No es una hoja de ruta oficial y AMD puede cambiar sus planes cuando quiera. Además, no es una visión completa del catálogo, sino una pista de que RDNA 3.5 seguiría presente, probablemente en productos de gama básica o en APU.

Eso no significa, ni de lejos, que AMD vaya a quedarse quieta frente a NVIDIA. RDNA 4 ya está asentada en tarjetas gráficas como las Radeon RX 9060 XT, RX 9070 y RX 9070 XT, y todo apunta a que RDNA 5 —o UDNA, como también se la conoce— podría llegar en torno a 2027. Será entonces cuando veamos el siguiente gran salto para competir en lo más alto.

Lo interesante es que ese futuro no excluye a RDNA 3.5. De hecho, lo más probable es que convivan. Mientras las nuevas arquitecturas empujan el rendimiento en la gama alta, RDNA 3.5 seguiría haciendo el trabajo silencioso pero fundamental en las APU, donde eficiencia, estabilidad y madurez pesan tanto o más que la potencia bruta.

En resumen, RDNA 3.5 no es una arquitectura de transición ni un parche temporal. Es una apuesta a largo plazo. Y eso dice mucho de cómo AMD está pensando su estrategia: menos fuegos artificiales, más continuidad. Y, para bien o para mal, eso suele ser una señal de confianza en lo que ya tienes entre manos.

 

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