La nueva ISO de CachyOS para enero de 2026 ya está aquí, y no es una actualización cualquiera. Es de esas que se notan desde el primer arranque. Los desarrolladores han puesto sobre la mesa una instantánea cargada de paquetes al día, cambios visibles y ajustes internos pensados para que todo funcione mejor, especialmente en hardware moderno.
Para empezar fuerte, esta versión llega con kernels estables y LTS, una combinación que busca algo muy concreto: ampliar la compatibilidad con dispositivos nuevos sin sacrificar estabilidad. Traducido a lenguaje humano: menos peleas con tu hardware y más probabilidades de que todo funcione a la primera.
El gran protagonista del lanzamiento es el escritorio. CachyOS apuesta por KDE Plasma 6.5.5, con la sesión Wayland activada por defecto, y aquí viene el detalle interesante: incluye el nuevo gestor de inicio de sesión de Plasma, el mismo que se estrenará oficialmente en Plasma 6.6. En las instalaciones nuevas, este gestor sustituye directamente a SDDM. Es un movimiento claro, sin medias tintas, y deja ver por dónde va el futuro del escritorio KDE.
Pero la cosa no se queda ahí. La ISO también incorpora un nuevo servicio que muestra el estado de sincronización de los espejos de CachyOS, algo pequeño en apariencia, pero muy útil cuando quieres saber si estás descargando paquetes desde un mirror al día o uno desfasado. Además, se ha actualizado el módulo de NVIDIA para reducir el tiempo de interrupción en pantallas de baja latencia, un punto clave para quienes cuidan cada milisegundo.
En el apartado gráfico hay más movimiento. CachyOS ahora instala nouveau-fw para GPUs NVIDIA más antiguas, lo que habilita compatibilidad con VA-API en tarjetas de la familia Kepler. También se amplía el soporte para GPUs AMDmás recientes, se añade compatibilidad con FSR4 ML Frame Generation en tarjetas RDNA4 y RDNA3 dentro de Proton-CachyOS, y se mejora el soporte para los portátiles Framework con CPU AMD Zen 5. Aquí no hay postureo: son mejoras prácticas que se traducen en mejor rendimiento y menos quebraderos de cabeza.
Si hablamos de jugar en Linux, Proton-CachyOS también recibe cariño. Se añade soporte para el módulo d7vk, parches de retroalimentación háptica para el mando DualSense, una nueva opción para evitar que Wine se conecte a dominios concretos y mejoras en el diseño del teclado. A eso se suma un manejo más fino de los ajustes preestablecidos de DLSS y el uso de proton-cachyos-slr por defecto dentro del grupo “gaming-meta”. No son cambios vistosos, pero sí de los que marcan la diferencia a largo plazo.
El instalador Calamares tampoco se queda atrás. En esta versión estrena una página para seleccionar el cargador de arranque, añade cifrado LUKS2 para GRUB, permite compresión de un solo nivel en unidades NVMe cuando usas Btrfs y mejora la detección temprana de arquitectura para reducir el tamaño de descarga. Es el tipo de mejora que no hace ruido, pero que se agradece cuando estás instalando el sistema en serio.
Hay más detalles interesantes repartidos por todo el sistema. La instalación de GNOME ahora cuenta con un subgrupo dedicado a sus aplicaciones y se ha limpiado bastante. La instalación de Niri pasa a usar Noctalia Shell y presenta configuraciones renovadas. Y la detección de dispositivos portátiles cambia de steamos-manager a inputplumber, un ajuste técnico que apunta a una gestión más moderna y flexible.
Para quien quiera profundizar, las notas de la versión recogen todos los cambios con más detalle. La nueva ISO de CachyOS ya se puede descargar desde el sitio web oficial, tanto en edición de escritorio como portátil. Y si ya usas CachyOS, no hay misterio: basta con actualizar el sistema con el método habitual o hacerlo cómodamente desde Plasma Discover. Una actualización sólida, bien pensada y, sobre todo, coherente con la filosofía del proyecto.
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