La escasez de DRAM y SSD no da tregua: un problema que podría alargarse durante años.

Publicado el 12 de enero de 2026, 17:55

Los proveedores lo dicen sin rodeos: la escasez de DRAM y de SSD no es algo puntual. Ni mucho menos. Según explican, estamos ante una de las situaciones más graves que han visto en décadas, y lo peor es que no hay señales claras de alivio a corto plazo. Meses, como mínimo. Años, si se tuerce aún más.

La falta de memoria DRAM y de almacenamiento flash sigue apretando, y los propios fabricantes han confirmado a PCWorld que el problema va para largo. No es una exageración ni un titular alarmista: es lo que se está viviendo ahora mismo dentro del sector.

El CES 2026 dejó claro que la cosa va en serio

La pasada CES 2026, celebrada en Las Vegas, fue casi una feria de “a ver quién consigue chips”. Fabricantes y clientes hablando, negociando, intentando asegurar suministro… pero las noticias que salían de esas conversaciones no eran precisamente tranquilizadoras.

Ya a mediados de noviembre, los analistas empezaron a avisar de que los precios de la DRAM subirían durante la primera mitad de 2026. Poco después, a principios de diciembre, Micron anunció que dejaría de fabricar su marca Crucial y que dejaría de vender DRAM directamente a consumidores. Kingston, por su parte, también advirtió que los precios seguirían al alza a corto plazo, algo que inevitablemente acaba reflejándose en el precio final de los PC.

Desde Micron explican que muchos clientes —incluidos los fabricantes de ordenadores— están pidiendo acuerdos plurianuales solo para asegurarse el suministro. Mark Montierth, vicepresidente senior de la división móvil y de cliente de Micron, lo resumía así en una entrevista durante el CES:
“Desde nuestra perspectiva, de 6 a 12 meses parece extremadamente limitado, e incluso 24 meses se queda muy corto. DRAM, seguro. SSD quizá no tanto, pero ahí hay más actores y es más difícil cuadrarlo todo.”

Los SSD tampoco se libran

Aunque la situación de los SSD es algo menos dramática que la de la DRAM, tampoco invita al optimismo. Chris Kooistra, vicepresidente de marketing de Other World Computing, explicó que espera restricciones en los SSD durante al menos seis meses, después de un fuerte aumento de precios en 2025.

De hecho, OWC vendió SSD más caros en el Black Friday que a principios de noviembre. No por estrategia comercial, sino porque las subidas de precio fueron inesperadas e imposibles de evitar.

Otro fabricante de periféricos, que compra memoria y almacenamiento para uso propio, fue aún más directo:
“SSD, muchos meses. DRAM… no lo sé. ¿Años? Quizá.”

Un mercado cerca del caos

En otros mercados financieros, cuando todo se descontrola, se puede parar la negociación para que el sistema respire. En el mercado de la memoria, no. Aquí no hay botón de pausa.

Tradicionalmente, este sector funciona por ciclos: años de bonanza con precios altos y otros de caída brusca. Pero ahora el equilibrio se ha roto. Tanto los SSD como los módulos de memoria dependen casi directamente del precio de los chips NAND y DRAM, y no hay mucho margen para amortiguar golpes.

El problema se agrava porque los hiperescaladores y los grandes centros de datos están absorbiendo todo lo que pueden. Micron, por ejemplo, justificó el cierre de Crucial señalando que el mercado de centros de datos ha pasado de representar alrededor del 40 % al 60 % del total.

Eso sí, desde la compañía aclaran que siguen vendiendo memoria a consumidores, aunque de forma indirecta, a través de fabricantes de PC. La tienda directa cierra, pero el soporte al mercado de consumo no desaparece.

“Ese mercado está creciendo tan rápido que solo para mantener nuestra cuota necesitamos cada vez más bits”, explicaba Chris Moore, vicepresidente de marketing de Micron para el negocio de cliente.

Oferta y demanda… pero sin tiempo para reaccionar

La situación actual se resume en algo muy simple: la demanda se dispara y la oferta no crece al mismo ritmo. Resultado: precios al alza. El problema es que no es un mercado ordenado. Las empresas apenas tienen margen para planificar.

Según informes de Digitimes, Phison estaría prácticamente agotada hasta 2026, y su CEO asegura que la mayoría de fabricantes de NAND están en la misma situación. El mercado “spot”, el de compras a corto plazo, se está secando. Y nadie tiene claro qué viene después.

Michael Wu, presidente de Phison en EE. UU., lo explicaba así:
“Normalmente hay acuerdos anuales que se revisan cada trimestre. Pero la escasez ha roto esos ciclos. Hoy, la asignación depende totalmente de la dinámica del mercado.”

¿Hay alguna salida? Solo a largo plazo

Mientras el mercado de la IA siga creciendo, no hay una solución rápida. Algunas ideas suenan bien sobre el papel, pero tienen muchas pegas. Tanto AMD como Nvidia están valorando reutilizar silicio más antiguo y barato para ofrecer productos algo más económicos. En el caso de AMD, incluso permitir el uso de memoria DDR4.

El problema es que el mercado de DDR4 está prácticamente muerto, ya que los fabricantes de DRAM han apostado casi todo por DDR5. En almacenamiento pasa algo parecido: volver a fabricar NAND antigua reduce la densidad y empeora el problema.

La solución real pasa por nuevas fábricas, pero eso lleva tiempo. Mucho. Micron empezó a construir una planta de DRAM en Boise en octubre de 2023 y no espera producción hasta mediados de 2027. En el CES, además, anunció una nueva megafábrica de 100.000 millones de dólares en Nueva York, que podría convertirse en la mayor instalación de semiconductores de Estados Unidos.

“Nadie podía permitirse construir fábricas tras la caída de 2023”, reconocía Moore. “Eso es lo que estamos pagando ahora. En aquel momento los consumidores estaban encantados… pero el precio llega después.”

Y aquí estamos. Todos en el mismo barco, esperando a que el mercado se estabilice. Pero, por ahora, la escasez de DRAM y SSD no tiene fecha de caducidad clara.

 

Fuente: PCworld

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