A veces, incluso en un mundo tan técnico como el del software libre, hay noticias que se sienten un poco más personales. Y esta es una de ellas. Después de un año bastante movido dentro de Intel —con despidos, reorganizaciones y salidas voluntarias que han afectado de lleno a su división de Linux y código abierto—, ahora llega una nueva marcha que vuelve a encender las alarmas en la comunidad.
Justo en pleno Día de Acción de Gracias en Estados Unidos, se confirmó que uno de los mantenedores del controlador gráfico Intel Xe para el kernel de Linux deja la compañía. Y no estamos hablando de un papel cualquiera: este controlador es el backend moderno que Intel usa desde Lunar Lake y que será clave para los gráficos en Linux durante los próximos años.
La última tanda de parches… y un mensaje que nadie esperaba
Hoy, Lucas De Marchi —uno de los nombres más reconocidos dentro del desarrollo gráfico de Intel en Linux— envió su último lote de correcciones para el controlador Xe. Estas correcciones están destinadas a la versión estable de Linux 6.18, que debería publicarse este fin de semana. Todo parecía rutinario… hasta que no lo fue.
En su pull request al repositorio de Direct Rendering Manager (DRM), Lucas dejó un mensaje que cayó como un balde de agua fría:
“Aquí están las soluciones hacia el 6.18. Esta es también mi última solicitud de extracción como mantenedor, ya que estoy dejando Intel. El parche en los archivos de MANTENEDORES se fusionará pronto. Rodrigo y Thomas seguirán enviando las correcciones si no tenemos un lanzamiento esta semana”.
Ese párrafo, sencillo, pero contundente, confirmó su salida.
¿Quién es Lucas De Marchi y por qué importa su marcha?
Lucas no es un recién llegado. Ha sido uno de los tres mantenedores oficiales del controlador Intel Xe, junto a Thomas Hellström y Rodrigo Vivi. Entró en Intel en 2013 y desde entonces ha trabajado directamente en el software gráfico de la compañía, con un papel clave en la transición hacia Xe, la arquitectura que ahora marca el futuro de Intel en gráficos tanto integrados como dedicados.
Su trabajo no solo ayudó a modernizar el controlador, sino también a hacerlo más eficiente, más estable y con una visión clara hacia una arquitectura multiplataforma. Xe no es el viejo i915; es el presente y la apuesta fuerte para todo lo que viene.
Por ahora, no está claro qué hará Lucas a partir de aquí. No ha anunciado un nuevo destino ni ha explicado sus próximos pasos. Pero muchos en la comunidad esperan que siga vinculado al software gráfico de código abierto, porque su experiencia y capacidad son, literalmente, de las que dejan huella.
Intel sigue adelante… pero una marcha así siempre pesa
Aunque la salida de Lucas es un golpe, no deja solo al controlador Xe. Intel todavía cuenta con Thomas Hellström y Rodrigo Vivi, dos ingenieros de gran nivel que continuarán liderando el mantenimiento. La compañía, al menos de momento, sigue apostando fuerte por Xe y su ecosistema en Linux.
Aun así, no deja de sentirse como el cierre de un capítulo importante. Los últimos años han sido complicados para Intel en cuanto a talento relacionado con Linux, y cada marcha hace más evidente ese desgaste.
Un reconocimiento merecido
No queda más que reconocerlo: el trabajo de Lucas ha sido fundamental para que Xe sea hoy lo que es. Un controlador moderno, eficiente, preparado para el futuro y capaz de lidiar con el hardware más reciente de Intel.
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