Agama 25, el instalador de openSUSE, añade terminal web y salida.

Publicado el 23 de octubre de 2026, 13:01

Imagina que estás a mitad de una instalación de Linux, con el asistente abierto en el navegador, y de pronto necesitas comprobar un disco, mirar una interfaz de red o ejecutar un comando que el instalador no ofrece. Para eso suele hacer falta otra consola o un acceso aparte. Con Agama 25, el instalador web de openSUSE, esa escapada deja de ser necesaria, porque la versión incorpora un terminal que funciona dentro del propio navegador. Llega para Tumbleweed, Slowroll y MicroOS y, junto a otras mejoras, retrata bastante bien el momento en que se encuentra el relevo de YaST.

La novedad principal es justo esa: puedes acceder a un shell sin salir de la pestaña donde tienes el instalador. A primera vista parece un añadido menor, pero tiene más recorrido de lo que aparenta. Un instalador gráfico es cómodo mientras todo va según lo previsto, y se vuelve frustrante cuando algo se sale del guion y necesitas inspeccionar el sistema, comprobar un dispositivo o diagnosticar un problema de red. Tener esa herramienta integrada en la misma interfaz encaja con la filosofía de un instalador pensado para la web. No tienes que preparar otra ventana, otro acceso ni otro medio: la consola vive donde ya estás trabajando. Para quien administra máquinas o prueba distribuciones con frecuencia, es el tipo de comodidad que se agradece sin hacer ruido.

Agama 25 también estrena una opción para salir del instalador en cualquier momento antes de que empiece la instalación propiamente dicha. Si cambias de opinión después de repasar la configuración, ya no tienes que forzar el cierre ni apagar la máquina: hay una salida limpia. El matiz importante, y el proyecto openSUSE lo subraya, es que esa opción solo existe antes de que arranque la instalación. Cancelar cuando Agama ya está aplicando cambios al sistema podría dejarlo en un estado impredecible y hasta no arrancable, así que el botón desaparece en cuanto el proceso se pone en marcha. Me parece una decisión de diseño sensata. Ofrecer una salida que, en el peor momento, deja el equipo a medias sería peor que no ofrecerla, y aquí se opta por la prudencia.

Entre los cambios de menor perfil, pero útiles, está la selección de puertos para los bonds. Un bond es una agrupación de varias interfaces de red que se comportan como una sola, algo habitual en servidores que buscan redundancia o más ancho de banda. Agama usa ahora una lista de selección múltiple en la que puedes buscar y que se filtra a medida que escribes, algo mucho más manejable cuando hay muchas interfaces. Además, permite teclear a mano el nombre de un dispositivo que todavía no está presente en el sistema, un detalle práctico si preparas la configuración para hardware que aún no has conectado. La versión también traslada a la propia base de código de Agama código relacionado con AutoYaST, el sistema de instalaciones automatizadas de YaST. Es una pieza más del traslado de capacidades de un instalador al otro, y apunta a que Agama quiere cubrir también los escenarios desatendidos.

Por último, Agama 25 pule su especificación OpenAPI y los esquemas JSON, y los publica con URL estables. Según los desarrolladores, esto sirve para mucho más que para Agama en sí: otras herramientas pueden generar clientes a partir de ellos, validar solicitudes o, sencillamente, permitir que cualquiera explore la API sin tener que bucear en el código fuente. Es un trabajo poco vistoso, pero es el que convierte un instalador en una plataforma sobre la que otros pueden construir.

Conviene no sacar conclusiones precipitadas. openSUSE sigue trabajando para que Agama sea el instalador predeterminado de Tumbleweed, pero todavía no lo es. Las ISO en vivo estándar de Tumbleweed y Slowroll continúan usando el antiguo instalador YaST. Si quieres probar Agama 25 para instalar Tumbleweed, MicroOS o Slowroll, tienes que descargar la imagen ISO en vivo específica de Agama, crear un medio de arranque en una unidad flash y arrancar desde ella. Las notas de la versión, con todos los detalles, están en el blog del proyecto Agama.

Lo que dibuja esta versión es un instalador que va perdiendo la apariencia de experimento y ganando los pequeños hábitos de una herramienta madura: una salida segura, un shell a mano y una API estable. Quizá el verdadero cambio de fondo no sea sustituir una interfaz por otra, sino aceptar que instalar un sistema operativo ya no es un ritual aislado, sino un proceso que debe poder inspeccionarse, automatizarse y abandonarse a tiempo. La duda es si, el día que Agama dé el relevo definitivo, echaremos de menos algo de lo que YaST hacía sin que nos diéramos cuenta.

 

Fuente: 9to5Linux

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