LibreOffice suma 9,4 millones de descargas en ocho semanas.

Publicado el 22 de octubre de 2026, 8:27

Si hace un par de meses te hubieran dicho que una suite ofimática de código abierto iba a mover más de un millón de descargas cada semana durante casi dos meses seguidos, probablemente habrías pensado en un pico pasajero, de esos que acompañan a cualquier lanzamiento importante. Pues no lo ha sido. Según los datos que acaba de publicar The Document Foundation, LibreOffice acumuló 9,4 millones de descargas entre el 24 de agosto y el 18 de octubre, las ocho semanas posteriores a la llegada de la versión 26.8. Y hay un detalle que cambia la lectura de todo: con diez semanas todavía por delante, las descargas de 2026 ya han superado el total de 2025 completo.

La media sale a algo más de un millón de descargas semanales, y lo interesante no es la cifra en sí, sino su constancia. La primera semana tras el lanzamiento de la 26.8 dejó 1.031.162 descargas, un récord que en su momento se atribuyó, como es lógico, al efecto novedad. Lo habitual en cualquier proyecto es que, pasado el estreno, la curva se desinfle y vuelva a sus valores de siempre. Aquí ha ocurrido algo distinto: antes del anuncio, el ritmo semanal estaba ligeramente por debajo del millón, y desde entonces se ha mantenido por encima. El lanzamiento no creó una montaña aislada; subió el listón un poco y ahí se ha quedado. Conviene mirar el calendario para dimensionar lo que eso significa. Los datos cubren apenas ocho semanas de un año que tiene cincuenta y dos, y aun así el acumulado de 2026 ya ha adelantado a todo lo que se descargó en 2025. Con las semanas que quedan por delante, el proyecto va camino de cerrar el año con sustancialmente más descargas que el anterior. No es una proyección arriesgada, es aritmética básica aplicada a un ritmo que no afloja.

Hay un matiz importante: esos 9,4 millones son una cifra más bien conservadora, y no porque nadie quiera maquillarla. La propia TDF explica que las actualizaciones en Windows se contabilizan aparte, igual que las descargas de versiones anteriores de LibreOffice, que siguen despertando un interés considerable. Dicho de otro modo, si ya tenías la suite instalada en Windows y simplemente la actualizaste, tú no apareces en esos 9,4 millones. Tampoco si te descargaste una versión antigua por la razón que sea.

Para dar una imagen más amplia, la fundación compartió además estadísticas de tráfico web del mismo periodo. La página principal de descargas recibió 11,4 millones de visitas, el sitio de actualización para Windows unos 90 millones y el que sirve las versiones anteriores casi 39,7 millones. Ahora bien, aquí toca ser prudente, porque son visitas a páginas, no descargas ni instalaciones, y TDF aclara que no deben sumarse a los 9,4 millones. Sirven como termómetro de la actividad alrededor del proyecto, no como contador de usuarios, y conviene no mezclarlas si algún día ves estas cifras citadas de forma descuidada.

La pregunta obvia es qué está empujando todo esto, y la respuesta honesta de la fundación es que no lo sabe con certeza. Las descargas son anónimas, así que no existe una forma fiable de averiguar por qué más gente está eligiendo LibreOffice. Lo que sí ofrece es una hipótesis, planteada con cierta humildad: cree que la coherencia del proyecto, que lleva años defendiendo la soberanía digital y los formatos de documento estándar, y la solidez de un software que nunca ha pretendido ser un clon de la suite más usada del mercado, sino trazar su propio camino, son dos factores que a largo plazo suponen una ventaja significativa frente a otros productos.

Es una explicación razonable, pero sigue siendo eso, una explicación y no una medición. Yo la leería como una pista y no como una conclusión. Puede haber otros factores que desde sus servidores no se ven, y separarlos con datos anónimos es sencillamente imposible. Lo que sí se puede afirmar sin forzar nada es lo que muestran los números: el interés no fue un fogonazo de lanzamiento y sigue vivo dos meses después de la novedad.

Quizá lo más interesante de todo esto no sea el récord, sino lo que insinúa sobre cómo se construye una base de usuarios en el software libre. No suele ser con un golpe de efecto, sino con años de insistir en lo mismo hasta que un día se nota en una gráfica. Una descarga anónima no te cuenta quién eres ni por qué la haces, pero un millón por semana durante ocho semanas deja una sensación difícil de ignorar: que mucha gente está probando, sin hacer ruido, algo distinto a lo de siempre. Y las decisiones silenciosas suelen ser las que mejor se mantienen.

 

Fuente: The Document Foundation

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