Kernel Linux 7.3: FailFS, scheduler y récord de colaboradores.

Publicado el 20 de octubre de 2026, 12:56

Linus Torvalds ha publicado Linux 7.3, y lo primero que llama la atención no es una función concreta sino el volumen: 18.765 commits no-merge, 3.021 desarrolladores y 807 colaboradores que participaban por primera vez. Según la fuente, las tres cifras son récords, lo que sitúa a este kernel entre los lanzamientos más grandes en actividad de desarrollo. Un commit no-merge es, para entendernos, un cambio real de código, sin contar los que solo sirven para unir ramas. Que un proyecto con tantos años encima siga atrayendo a cientos de personas nuevas en cada ciclo dice bastante de su salud. La última semana, curiosamente, fue de lo más tranquila: Torvalds la describió sin incidentes, con correcciones repartidas por distintos subsistemas y nada que destacar. Hasta bromeó con haber conseguido, por una vez, acordarse del día de la semana para que el lanzamiento no se retrasara por despiste. La ventana de integración de Linux 7.4 se abre ya, aunque avisa de que sus vacaciones familiares anuales pueden alterar un poco el calendario.

El cambio de mayor calado está en el planificador, la parte del kernel que decide a qué proceso le toca usar la CPU y durante cuánto tiempo. En 7.3 se ha reelaborado el mecanismo de programación de grupos, el que reparte el tiempo de procesador entre conjuntos de procesos y no solo entre procesos sueltos. El resultado, según la fuente, es menos sobrecarga y mejor rendimiento, sobre todo en sistemas grandes que ejecutan muchas cargas de trabajo a la vez.

La otra pieza es sched_ext, el marco que permite escribir políticas de planificación propias usando BPF, una tecnología que sirve para ejecutar pequeños programas dentro del kernel con garantías de seguridad. Esta versión completa la funcionalidad del subplanificador, lo que da más margen a quien quiera construir planificadores pensados para cargas muy concretas. Aquí conviene ser realista: en un equipo de escritorio el efecto inmediato será modesto, y quienes lo notarán antes son los servidores. Pero sched_ext es el tipo de herramienta que cambia lo que la comunidad puede experimentar sin tener que parchear el kernel entero.

Entre las incorporaciones más curiosas está FailFS, un sistema de archivos diminuto cuya gracia es que hace fallar a propósito las operaciones sobre archivos. Suena a broma, pero tiene su utilidad: permite restringir el acceso al sistema de archivos al aislar procesos, de modo que un programa quede sin posibilidad de tocar nada. Junto a él llega la llamada al sistema fchroot(), que permite a un proceso cambiar su directorio raíz usando un descriptor de archivo en lugar de una ruta escrita. OverlayFS, muy usado en entornos con contenedores, ahora admite montajes con mapas de identificación. Dicho sin rodeos, facilita que la propiedad de los archivos se gestione bien cuando los usuarios de dentro y de fuera del contenedor no coinciden. Btrfs, por su parte, elimina la implementación heredada de la caché de espacio libre v1, y NTFS3 estrena soporte inicial para los flujos de datos alternativos de Windows.

El servidor SMB integrado en el kernel, ksmbd, también recibe mejoras: copias de seguridad de Time Machine de Apple, cifrado SMB3 por recurso compartido y refuerzos de cifrado en conexiones SMB Direct. Y FUSE, la capa que permite montar sistemas de archivos desde espacio de usuario, gana mejoras de entrada y salida sin copia a través de io_uring, evitando duplicar datos innecesariamente. Si tienes un NAS casero o compartes carpetas con un Mac, hay motivos para seguir esta parte con interés.

En memoria y virtualización aparece el seguimiento de conjuntos de trabajo para máquinas virtuales, que da una visión más clara de qué páginas de memoria usan realmente los invitados. DAMON, el subsistema de monitorización de acceso a memoria, amplía capacidades, y la infraestructura BPF recibe soporte de datos globales por CPU entre otras mejoras. El hardware tiene su capítulo habitual: preparativos para los procesadores AMD Zen 6, mejoras para gráficos AMD, más soporte de gráficos Intel con trabajo en las futuras GPU Nova Lake, y actualizaciones para adaptadores inalámbricos Realtek, consolas portátiles y plataformas ARM y RISC-V. Para quien juega, hay mejoras en la gestión de memoria gráfica que ayudan a las GPU AMD con poca VRAM, y el almacenamiento recibe optimizaciones orientadas a NVMe de alta velocidad.

En seguridad destacan la mejora en la carga de políticas de AppArmor, nuevas capacidades de Landlock y un tratamiento más estricto de los programas BPF firmados. Rust sigue ganando terreno con nuevas abstracciones y soporte inicial para arquitecturas adicionales, entre ellas PowerPC. En cuanto a cuándo lo tendrás, el kernel ya se puede descargar desde kernel.org; las distribuciones de lanzamiento continuo suelen ser las primeras en adoptarlo y el resto lo irá incorporando según su propio calendario.

Me quedo con el contraste entre las cifras y el tono. Un lanzamiento récord en participación, con casi veinte mil cambios, cerró con una semana sin sobresaltos y un chiste sobre el calendario. Quizá esa sea la mejor medida de madurez de un proyecto de este tamaño: que lo extraordinario sea el volumen de gente que empuja y lo aburrido, el momento de publicar. Y ahí surge una pregunta incómoda para cualquier software privativo, ¿cuántos equipos cerrados podrían presumir de algo parecido?

 

Fuente: Linuxiac

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