Solo uno de cada diez parches del ciclo de desarrollo de Linux 7.3 llevaba la etiqueta Assisted-by, la marca con la que el kernel pedía avisar de que una herramienta de inteligencia artificial había ayudado a escribirlos. Dave Airlie, mantenedor de DRM, calcula en cambio que en torno al 90 por ciento de los colaboradores usa ya modelos de lenguaje. Entre una cifra y otra hay un abismo, y ese abismo explica por qué la Cumbre de Mantenedores celebrada en Praga el 8 de octubre decidió desaprobar la etiqueta. No conviene leerlo como una rendición del kernel ante la IA, ni como una prohibición disfrazada. Sasha Levin publicó al día siguiente un parche para retirar de la documentación el texto que la exige, y el hilo superó los 50 mensajes con respuestas de Greg Kroah-Hartman, Kees Cook, Jonathan Corbet o Theodore Ts’o. Seguía recibiendo mensajes el 16 de octubre, así que la retirada está acordada en principio, pero todavía no ha entrado en el árbol.
La regla salió de un año largo de discusión. La idea tomó forma en julio de 2025, se debatió en la Cumbre de Tokio y acabó en Documentation/process/coding-assistants.rst, un documento que según LWN llegó con el kernel 7.0. Fijaba pocas reglas, pero claras: los agentes de IA nunca añaden una firma Signed-off-by, el humano revisa todo y certifica el Certificado de Origen del Desarrollador, el código debe ser compatible con GPL-2.0-only y los parches hechos con ayuda de un modelo llevan su línea Assisted-by. El problema fue el cumplimiento. LWN contó 18.533 cambios sin fusiones hasta la séptima candidata de 7.3, y solo 1.884 llevaban la etiqueta. Algunos colaboradores no habían leído la regla, otros la conocían y callaron, en parte por miedo a una reacción contra quienes usan estas herramientas. Y pocos mantenedores preguntaban, de modo que la etiqueta no daba una señal fiable a nadie. Corbet lo resumió ante la sala: o se hace cumplir o se abandona.
Linus Torvalds añadió un matiz incómodo. Pensaba que a mucha gente le daba vergüenza admitir que usa estas herramientas y temía que una etiqueta obligatoria las alejara por completo de ellas. Christian Brauner la calificó de inútil por ahora, Thomas Gleixner bromeó con crear un Not-assisted-by, y ya en julio Jeff Layton había propuesto quitarla alegando que funcionaba como publicidad gratuita para los proveedores de modelos.
No todos se quedaron tranquilos. Laurent Pinchart, desarrollador del kernel y fundador de Ideas on Board, lamentó que se elimine la etiqueta sin un mecanismo de sustitución para la divulgación. Su argumento va más allá de la etiqueta: una política dice a la gente qué espera el proyecto, y eso tiene valor aunque haya quien la ignore, porque el kernel siempre ha tenido colaboradores así y siempre ha rechazado su trabajo. Según LWN, también pidió a Torvalds que confirmara que no se pretende expulsar a quienes decidan no usar modelos de lenguaje. Torvalds dijo que no. La respuesta de Torvalds, el 13 de octubre, no suavizó nada. Rechazó el planteamiento y calificó de absurda la idea de decir a la gente que no use IA para su trabajo. Después montó una reducción al absurdo: si las herramientas fueran un criterio legítimo para juzgar la competencia, habría que vetar también los compiladores, porque quien no sepa escribir el kernel en ensamblador no entendería lo que hace la máquina, y los editores de texto, porque la tecla de retroceso permite esconder errores. La conclusión cabe en una frase suya: espero que la gente entienda lo que está haciendo.
En la Cumbre empujó con la misma fuerza en la otra dirección. Según LWN, sostuvo que culpar a los modelos apunta al objetivo equivocado, porque el verdadero problema son los parches de gente que no conoce el kernel ni sabe manejar las herramientas. Su consejo es darles baja prioridad y asumir que quizá haya llegado el momento de ponérselo más difícil a los recién llegados.
El sarcasmo pesa más sabiendo lo que hacía esa misma semana. El 11 de octubre apareció en su repositorio una rama llamada noref-filemap-read-with-llm, con una serie de parches que permite leer desde la caché de páginas sin tomar referencias de folio, lo que elimina un punto de contención cuando muchos hilos leen el mismo archivo. Según su descripción, el código, los programas de prueba, la revisión y el primer borrador del texto se hicieron con Claude Code bajo su dirección. En su propio banco de pruebas, ocho hilos leyendo un archivo pasaron de unos 10 millones de lecturas por segundo a unos 30 millones. Es una carga muy concreta, no una aceleración general, y en los últimos informes la serie seguía fuera del árbol principal. Una segunda etiqueta, assoc-array-fixes, cuenta otra historia. Un error reportado estaba en código demasiado oscuro para seguirlo a ojo, así que usó herramientas de modelos de lenguaje para entenderlo. Un arnés de pruebas en espacio de usuario confirmó el fallo y destapó otros tres, todos con origen en 2013. Según LWN, Torvalds dijo en la Cumbre que le llevó unos seis meses afinar la herramienta hasta que dejó de dar malas respuestas, y que ya no quiere trabajar sin una.
Cuando el parche de documentación entre, ya no necesitarás la línea Assisted-by. Lo demás sigue igual: tú revisas el código, añades tu propia firma y respondes de él, y los agentes no firman. Tampoco desaparece la curiosidad de los mantenedores. La Cumbre sugirió contar cómo se hizo el parche en la carta de presentación en lugar de en el registro de cambios, y hubo acuerdo general en que, aunque un modelo escriba el código, la explicación debe escribirla un humano. Si eres un colaborador desconocido y mandas trabajo de poco esfuerzo, espera cola.
El kernel ha cambiado un requisito formal por una expectativa de responsabilidad, y la diferencia no es pequeña. Una etiqueta voluntaria mide más la vergüenza de quien la rellena que el uso real de la herramienta, mientras que una firma humana y una explicación propia son difíciles de falsificar sin que alguien lo note tarde o temprano. Si esa apuesta aguanta la avalancha de parches e informes de errores que Kroah-Hartman anticipa para los próximos 18 meses es la pregunta que queda abierta, y probablemente se resolverá en las listas de correo, parche a parche, más que en ningún documento.
Fuente: Linuxstans
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