Si llevas años usando Thunderbird para gestionar tu correo, probablemente ya te has topado alguna vez con la limitación de las cuentas POP3 a la hora de autenticarse con proveedores que exigen OAuth. Pues bien, esa piedra en el zapato empieza a desaparecer con Thunderbird 156, la nueva versión estable del cliente de correo de código abierto que mantiene la comunidad de Mozilla. La novedad más comentada es la posibilidad de configurar OAuth personalizado también para POP3, algo que hasta ahora quedaba prácticamente reservado a IMAP.
Para quien no esté familiarizado con el término, OAuth es un método de autenticación que permite iniciar sesión en un servicio sin tener que escribir la contraseña directamente en la aplicación de correo, delegando esa verificación en el propio proveedor. Muchos servicios de correo llevan tiempo empujando a sus usuarios hacia este sistema por motivos de seguridad, y hasta ahora quienes usaban POP3 con configuraciones no estándar se quedaban un poco descolgados. Con esta versión, tanto IMAP como POP3 pueden usar configuraciones OAuth personalizadas que incluyen un identificador de emisor y un secreto de cliente propios, lo que abre la puerta a conectar Thunderbird con proveedores de correo menos convencionales o con infraestructuras corporativas específicas sin recurrir a soluciones improvisadas.
Nuevas políticas pensadas para entornos de empresa
Quien administre Thunderbird en un entorno corporativo o en varios equipos a la vez encontrará en esta versión tres políticas nuevas que dan más margen de control. DisableUpdateSettings permite bloquear que los usuarios finales toquen la configuración de actualizaciones, algo útil cuando se quiere mantener una versión homogénea en toda una organización. DisableDataCollectionSettings impide modificar las preferencias de recopilación de datos, y DisableMessageForwardingFilters corta la posibilidad de crear filtros que reenvíen mensajes automáticamente, una función que en manos equivocadas puede convertirse en un vector de fuga de información. Son ajustes que no van a notar la mayoría de usuarios domésticos, pero que a los equipos de sistemas les va a simplificar bastante la vida.
Correcciones que se notan en el día a día
Más allá de las novedades grandes, Thunderbird 156 llega cargado de esos arreglos pequeños que, cuando los sufres, sabes perfectamente por qué importan. Por ejemplo, abrir un adjunto PDF en una pestaña ya no te deja mirando una pestaña en blanco, y los PDF añadidos desde la ventana de redacción dejan de identificarse erróneamente como archivos HTML, un fallo que sonará familiar a quien trabaje a diario con facturas o documentos escaneados. La gestión de adjuntos también ha recibido cariño: las opciones de guardar, desvincular o eliminar todos los adjuntos de golpe podían dejar de responder después de borrar uno de ellos, y los enlaces a adjuntos separados se truncaban cuando la ruta de la carpeta contenía un símbolo ampersand. Ambos problemas quedan resueltos.
En el terreno de los protocolos de correo, IMAP mejora su rendimiento al trabajar con carpetas que acumulan muchísimos mensajes y corrige errores de suscripción en subcarpetas, mientras que POP3 arregla la duplicación de carpetas con nombres largos, mensajes que no se marcaban como nuevos y fallos al ejecutar la función de recibir mensajes. También se ha revisado la autenticación SMTP para nombres de usuario que no usan caracteres ASCII, un problema que afectaba sobre todo a quienes usan alfabetos distintos del latino, y se corrige que la configuración de una carpeta se reiniciara tras renombrarla, además de errores en los nombres hash de carpetas después de perder la caché. Para quienes trabajan con Exchange, la configuración OAuth personalizada por fin funciona como debería, y las carpetas de archivo EWS no compatibles han dejado de bloquear la sincronización completa del buzón, un fallo que podía resultar bastante desesperante si dependías de ese entorno para el trabajo diario.
El cifrado y el calendario tampoco se han quedado fuera de esta ronda de mejoras. La firma OpenPGP mediante GnuPG externo ahora funciona correctamente incluso cuando la clave principal no puede firmar por sí misma, y se ha cerrado una vía por la que el contenido remoto podía cargarse dentro de mensajes cifrados abiertos desde archivos, algo relevante para quien se toma en serio la privacidad de su correspondencia. En el calendario, las diferencias de mayúsculas y minúsculas entre direcciones CalDAV ya no generan invitaciones duplicadas, y las invitaciones aceptadas dejan de guardarse en el calendario equivocado, dos fallos que podían complicar bastante la organización de reuniones compartidas.
La lista se completa con detalles menores pero apreciados: Thunderbird vuelve a restaurarse correctamente desde la bandeja del sistema en Windows al pulsar Intro, se ha evitado que los adjuntos en línea cambien indebidamente el tipo de contenido del mensaje, y se han corregido las píldoras de dirección de destinatario inválidas que a veces aparecían al guardar destinatarios sin confirmar.
Al final, ninguna de estas correcciones por separado va a cambiar tu forma de usar el correo electrónico, pero juntas dibujan el retrato de un proyecto que sigue puliendo los detalles que hacen que una herramienta tan cotidiana como el cliente de correo resulte fiable de verdad. En un momento en el que buena parte del ecosistema tecnológico empuja hacia servicios cerrados y de suscripción, que Thunderbird siga recibiendo este nivel de atención y mantenga vivo el estándar abierto del correo electrónico es, cuando menos, una buena noticia para quien todavía cree que el correo no tiene por qué depender de una sola empresa.
Fuente: Linuxiac
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