Manjaro 26.1 RC2 llega con GNOME 50 y tres kernels.

Publicado el 23 de julio de 2026, 9:43

Manjaro Linux 26.1 "Bian-May" RC2 ya está disponible para descarga desde el 22 de julio de 2026, y si te interesa probar lo que llegará a la versión estable de esta distribución basada en Arch, esta es tu oportunidad. Se trata de la segunda candidata a lanzamiento de la actualización de mitad de año, que llega seis meses después de Manjaro 26.0 "Anh-Linh", publicada en enero. El proyecto mantiene así su calendario aproximadamente semestral, un ritmo que le permite acumular novedades significativas entre versión y versión sin romper la naturaleza rolling release que caracteriza al sistema. Conviene aclarar desde el principio qué significa exactamente una RC2. No es una versión pensada para tu equipo de trabajo diario ni para instalaciones que necesiten estabilidad garantizada. Es una compilación destinada a quienes disfrutan trasteando y a quienes quieren echar una mano detectando fallos antes de que la versión definitiva llegue a manos de todo el mundo. Si instalas esta imagen, estás participando activamente en el proceso de pruebas, y eso implica asumir que algo puede romperse por el camino.

Una de las decisiones más interesantes de esta compilación es la oferta de kernels. Manjaro 26.1 RC2 pone a tu disposición Linux 7.1 para quienes quieren estar en la vanguardia, junto con las ramas 6.18 LTS y 6.12 LTS para quienes priorizan la estabilidad a largo plazo. Esta variedad no es un detalle menor: el kernel es la pieza que determina qué hardware funciona y cómo lo hace, y tener alternativas cambia por completo la experiencia según el equipo que tengas delante. Si tu hardware no se lleva bien con el kernel más reciente, volver atrás es sencillo. Manjaro siempre ha facilitado el cambio entre distintas versiones del kernel mediante sus propias herramientas de gestión, y esta compilación mantiene esa tradición intacta. Las imágenes ISO mínimas te permiten elegir el kernel durante la propia instalación, mientras que las ediciones completas vienen configuradas por defecto con Linux 7.1. Es una flexibilidad que muchas distribuciones no ofrecen y que resulta especialmente valiosa cuando trabajas con portátiles antiguos o con componentes que tardan en recibir soporte adecuado. Todas las descargas incluyen sumas de comprobación SHA1 y SHA256, firmas GPG, archivos torrent y listados completos de paquetes. Nada extraordinario en este apartado, pero sí lo mínimo esperable en cualquier distribución seria. Verificar esos hashes antes de instalar sigue siendo una buena costumbre que demasiada gente se salta.

La edición GNOME es la que recibe el mayor número de cambios en esta versión de Manjaro. Está basada en la serie GNOME 50, publicada en marzo, lo que ha dado al equipo tiempo suficiente para pulir la integración con Wayland antes de esta candidata a lanzamiento. En el apartado gráfico, la frecuencia de actualización variable gana estabilidad y el cursor funciona ahora con baja latencia, moviéndose de forma independiente de la tasa de fotogramas de las aplicaciones. Es uno de esos detalles que no aparecen en las listas de características pero que notas de inmediato cuando usas el sistema a diario. El escalado fraccional también se ha integrado de forma nativa en la configuración de pantalla, permitiéndote establecer valores como el 125% o el 150% sin recurrir a herramientas de terceros. La novedad más llamativa es la llegada de los controles parentales a GNOME en Manjaro por primera vez. La versión incorpora Big Parental Controls 1.0, un componente importado del proyecto hermano Big Linux, que añade monitorización del tiempo de pantalla, horarios de descanso y bloqueo automático de pantalla para cuentas infantiles. La decisión tiene sentido desde el punto de vista práctico: Big Linux mantiene un fork bien cuidado de la extensión y adoptarlo evita que Manjaro tenga que sostener su propia versión. Ahora bien, también implica depender de un proyecto brasileño externo en lugar de hacerlo directamente de la comunidad GNOME. Si Big Linux dejara de mantener el paquete, Manjaro se quedaría esperando. Quienes utilizáis tarjetas NVIDIA tenéis motivos concretos para prestar atención. El rendimiento del escritorio remoto mejora gracias a la aceleración por hardware mediante Vulkan y VA-API, mientras que la integración de la sincronización explícita aumenta la compatibilidad con los controladores. Estas soluciones abordan directamente los problemas de tartamudeo y pérdida de fotogramas que llevan tiempo afectando a este segmento de usuarios. Por su parte, el protocolo de gestión del color v2 de Wayland aporta mayor precisión cromática, y la grabación y compartición de pantalla en HDR ya funcionan manteniendo los colores intactos.

No todo gira en torno a GNOME. La edición con KDE Plasma 6.6 incorpora el cambio de tema global entre modos diurno y nocturno, además de cuatro filtros de corrección para daltonismo en la Configuración del sistema, incluida una nueva opción de escala de grises. Spectacle, la herramienta de capturas de Plasma, ahora puede extraer texto de las imágenes. El instalador separa además el particionado del disco de la creación de cuentas de usuario, un cambio que agradecerán quienes prefieren afinar su configuración con detalle. La edición XFCE 4.20 cierra el catálogo de escritorios disponibles. Thunar, el gestor de archivos, añade resaltado de archivos con colores personalizados y búsqueda recursiva. La longitud del panel puede configurarse ahora en píxeles en lugar de porcentajes, un cambio pequeño pero que resuelve una molestia histórica en configuraciones con varios monitores. El centro de control se consolida con controles en la barra de cabecera y valores predeterminados pensados para escritorios multipantalla.

El conjunto de novedades resulta sólido para una segunda candidata a lanzamiento. GNOME 50 llegó en marzo, así que integrar la gestión de color v2 de Wayland y la compartición de pantalla en HDR para julio entra dentro de lo razonable. La oferta de kernels cubre tanto el hardware más reciente como las máquinas veteranas que dependen de las ramas LTS, lo que amplía el abanico de equipos donde la distribución funcionará sin sobresaltos. Los controles parentales aportan algo que faltaba en el escritorio GNOME de Manjaro, y las correcciones para NVIDIA atacan puntos de dolor que llevaban demasiado tiempo sin resolverse. Queda por ver cómo se comporta todo esto fuera del entorno controlado de las pruebas, cuando miles de configuraciones distintas empiecen a poner a prueba cada una de estas mejoras. Hay algo revelador en el hecho de que una distribución adopte un componente mantenido por otro proyecto para cubrir una carencia propia. Habla de un ecosistema donde el trabajo circula, donde nadie necesita reinventar lo que ya funciona en otra parte. También plantea la pregunta de hasta qué punto conviene apoyarse en el esfuerzo ajeno cuando ese esfuerzo depende de manos que no controlas.

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios