Hubo un momento en que Canonical soñó con un sistema operativo que funcionara igual en tu teléfono y en tu ordenador. Ese sueño murió pronto, pero alguien decidió retomarlo. Rhino Linux 2026.1 acaba de llegar con una apuesta que mezcla nostalgia tecnológica y visión de futuro: traer de vuelta Lomiri, la interfaz que nació para móviles, al escritorio Linux moderno.
Si no has oído hablar de Rhino Linux hasta ahora, aquí va el contexto rápido. Es una distribución basada en Ubuntu, pero con una diferencia importante respecto a la Ubuntu de toda la vida: funciona con un modelo rolling release. Eso significa que no tienes que esperar a una nueva versión cada seis meses para recibir las últimas novedades. El sistema se actualiza de forma continua, como hace Arch Linux, pero sin la complejidad que ese enfoque suele implicar. La base sigue siendo Ubuntu, lo que le da estabilidad y compatibilidad con una enorme cantidad de software. Pero encima de esa base, Rhino Linux construye su propia identidad con herramientas propias que lo hacen bastante singular. Una de ellas es Pacstall, un sistema de paquetes inspirado directamente en el AUR de Arch Linux. El AUR, por si no lo conoces, es básicamente un repositorio comunitario donde los usuarios de Arch pueden compartir y descargar software que no está en los repositorios oficiales. Pacstall hace algo similar, pero sobre Ubuntu. El resultado es que puedes acceder a software muy actualizado y a herramientas de desarrollo recientes sin tener que buscarte la vida. A eso se suma rhino-pkg, también llamado rpk, una herramienta que unifica en un solo comando la gestión de paquetes APT, Flatpak, Snap y Pacstall. En lugar de tener cuatro herramientas distintas para instalar software según de dónde venga, con rpk usas siempre la misma sintaxis. Para quienes gestionan sistemas o trabajan en entornos de desarrollo, eso ahorra tiempo y dolores de cabeza.
Pero si hay algo que define esta versión 2026.1 es la llegada de imágenes ISO con Lomiri para arquitecturas AMD64 y ARM64. Y aquí es donde la historia se pone interesante. Lomiri tiene un origen curioso. Nació como Unity8, la interfaz que Canonical desarrolló a mediados de la década pasada con la ambiciosa idea de que tu teléfono, tu tablet y tu ordenador compartieran el mismo entorno gráfico. La promesa era que si conectabas tu móvil a una pantalla y un teclado, tenías un ordenador completo. Era el concepto de convergencia, y en su momento generó mucha expectación. Canonical canceló el proyecto en 2017. Fue una decisión polémica, y muchos usuarios lamentaron el fin de una idea que había llegado bastante lejos tecnológicamente. Pero la comunidad de UBports recogió el testigo y continuó el desarrollo de la interfaz bajo el nombre Lomiri, manteniéndola viva en Ubuntu Touch. Ahora Rhino Linux, trabajando junto a UBports, lleva esa interfaz de vuelta al escritorio convencional. El soporte todavía es experimental, pero la posibilidad ya existe: puedes instalar Rhino Linux 2026.1 con Lomiri como entorno principal en un PC x86_64 o en un dispositivo ARM64. Eso abre la puerta a escenarios que hace unos años parecían descartados: tablets ARM con una interfaz pensada para táctil, mini PCs con una experiencia convergente, o simplemente curiosos que quieren ver cómo era aquello que Canonical dejó a medias.
Mientras Lomiri acapara los titulares, el escritorio habitual de Rhino Linux, Unicorn Desktop, sigue evolucionando en silencio. Está basado en XFCE, uno de los entornos más ligeros y eficientes que existen, pero el equipo lo ha transformado bastante para darle una apariencia más moderna. Incluye un dock lateral de estilo similar al de macOS, espacios de trabajo dinámicos que recuerdan al comportamiento de GNOME, y una integración más cuidada con las herramientas propias de Rhino Linux. La idea es que uses un sistema ligero sin que eso se note en la experiencia visual. Para equipos con recursos limitados o para quienes simplemente prefieren que su ordenador no consuma memoria a lo tonto, Unicorn Desktop es una opción muy sólida.
Hay otro proyecto en marcha que merece mención: RPK2, una reescritura completa de rhino-pkg desarrollada en Nushell, un intérprete de comandos moderno que trata los datos de forma más estructurada que los shells tradicionales. El objetivo es mejorar el rendimiento, la modularidad y la experiencia general al gestionar software desde la terminal. Esto dice bastante de la filosofía del proyecto. Rhino Linux no busca ser "otro Ubuntu con otro escritorio". Hay una intención clara de construir un ecosistema propio, con herramientas desarrolladas específicamente para esta distribución, con criterios propios y una visión a largo plazo.
Seamos honestos: Rhino Linux no es la distribución que le recomendarías a alguien que acaba de comprar su primer ordenador y quiere probar Linux. Todavía hay una curva de aprendizaje, y algunas partes del sistema requieren comodidad con la terminal. Pero si ya tienes experiencia con Linux, si te interesa un sistema rolling release que no te pida la complejidad de Arch, o si simplemente quieres explorar algo diferente sin abandonar la base de Ubuntu, Rhino Linux tiene mucho que ofrecer. Desarrolladores, administradores de sistemas, entusiastas del hardware ARM, o usuarios que quieren un entorno ligero pero moderno: todos encuentran algo aquí. La incorporación de Lomiri es el movimiento más arriesgado y también el más ilusionante. Es la primera vez en mucho tiempo que alguien con recursos y determinación le da otra oportunidad a esa idea de convergencia entre dispositivos que Canonical descartó. No sabemos si funcionará a gran escala, ni si Lomiri llegará algún día a ser una opción mainstream en el escritorio Linux. Pero que alguien lo esté intentando con seriedad ya es, en sí mismo, una buena noticia para el ecosistema.
A veces las mejores ideas no mueren, solo esperan a que alguien con ganas las recoja.
Fuente: NKsistemas
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