Si usas Linux y te interesa el rendimiento gráfico, la semana pasada llegó una noticia que merece tu atención. Mesa 26.1 ya es oficial, y con ella llegan mejoras que afectan a casi todos los tipos de GPU que puedas tener en tu equipo, desde las clásicas de AMD e Intel hasta las ARM Mali de tu Raspberry Pi o incluso las de Apple Silicon. Pero antes de entrar en materia, conviene que sepas qué es Mesa exactamente. Piénsalo como el traductor entre tu sistema operativo Linux y tu tarjeta gráfica. Es la capa de software que permite que los juegos, aplicaciones y entornos de escritorio hablen con el hardware de tu GPU. Sin Mesa, buena parte del ecosistema gráfico de Linux sencillamente no funcionaría.
Lo primero que llama la atención en Mesa 26.1 es la mejora en la paravirtualización de GPUs Intel. Suena complicado, pero lo que significa en la práctica es que si usas una máquina virtual sobre un sistema con gráficos Intel, ahora va a funcionar bastante mejor. Esto es especialmente relevante si trabajas con entornos virtualizados para desarrollo, pruebas de software o simplemente tienes una configuración con hipervisor. Los controladores i915 Iris, Crocus y ANV de Intel ya soportan el llamado controlador de contexto nativo VirtIO-GPU, que es el mecanismo que hace posible esta mejora. Otro punto interesante es que las GPU PowerVR, las que montan algunos chips de imagen y dispositivos embebidos, ahora tienen soporte para OpenGL ES 2.0 gracias a Zink, un controlador que actúa como puente entre OpenGL y Vulkan. No es algo que vayas a notar en tu portátil habitual, pero habla del esfuerzo de la comunidad por no dejar atrás hardware minoritario.
Si hay un hilo conductor en Mesa 26.1, ese es Vulkan. La API gráfica moderna por excelencia recibe en esta versión un auténtico aluvión de nuevas extensiones repartidas por varios controladores. El controlador RADV, que es el que gestiona las GPU AMD bajo Vulkan, incorpora compatibilidad con extensiones como VK_EXT_present_timing, que permite un control más preciso sobre el tiempo de presentación de fotogramas, algo muy útil para reducir el stuttering en juegos. También llegan VK_KHR_copy_memory_indirect y VK_KHR_device_address_commands, que mejoran la eficiencia en ciertas operaciones de memoria.PanVK, el controlador para las GPU ARM Mali que encontrarás en muchas placas de desarrollo y dispositivos Android, es probablemente el que más novedades acumula en esta versión. La lista de extensiones nuevas es extensa, pero lo importante es que se traduce en mayor compatibilidad con juegos y aplicaciones modernas que dependen de estas capacidades de Vulkan para funcionar bien. El controlador NVK de Collabora, que da soporte Vulkan a las GPU NVIDIA en Linux sin depender de los drivers propietarios de la compañía, también recibe actualizaciones. Y si tienes un Mac con chip Apple Silicon corriendo Linux, el controlador Honeykrisp añade soporte para VK_EXT_present_timing, acercando un poco más la experiencia gráfica a lo que ofrece macOS.
Mesa 26.1 también tiene algo para los fans de la Raspberry Pi. El controlador V3D, que es el encargado de gestionar los gráficos en los modelos modernos de la placa, añade soporte para la extensión GL_ARB_sample_shading. Esto mejora la calidad del antialiasing en OpenGL, ese proceso que suaviza los bordes dentados en las escenas 3D. No es una revolución, pero sí una mejora apreciable en calidad visual para los proyectos que corren sobre la Pi.
Mesa 26.1 no es solo nuevas funcionalidades. Una parte importante del trabajo que hay detrás son las correcciones de errores pensadas para mejorar la experiencia en videojuegos concretos. La lista de títulos que se benefician incluye nombres como Elden Ring, Counter-Strike 2, Tekken 8, Horizon Forbidden West, Genshin Impact, Kingdom Come: Deliverance II o Civilization VII, entre muchos otros. Son correcciones específicas, fruto de informes de la comunidad y del trabajo de los desarrolladores para que cada vez más juegos funcionen de forma fiable en Linux sin necesidad de parches adicionales ni configuraciones especiales. Es un trabajo silencioso pero fundamental para que Linux siga creciendo como plataforma de juego.
Antes de que te lances a instalar Mesa 26.1, conviene que sepas algo. Esta versión se clasifica como una versión de desarrollo, lo que significa que prioriza las novedades sobre la estabilidad probada. Si tu sistema es de producción o no te apetece lidiar con posibles problemas puntuales, lo más sensato es esperar a Mesa 26.1.1, donde los errores más gordos ya habrán sido corregidos. Mesa 26.1 es una demostración más de que el ecosistema gráfico de Linux no para de madurar. Cada versión acorta un poco más la distancia con los sistemas propietarios, y eso, a la larga, beneficia a todos los que apostamos por el software libre.
Fuente: 9to5linux
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