Firefox 149 ya se puede descargar, y no, no es una de esas actualizaciones que pasan sin pena ni gloria. Hay cambios visibles, mejoras reales bajo el capó y algún que otro movimiento interesante que deja ver por dónde va Mozilla. Vamos a lo importante, sin rodeos, pero con contexto, porque aquí hay más de lo que parece a simple vista. Para empezar, si usas Linux, hay un cambio que puede parecer pequeño pero no lo es tanto: Firefox ahora utiliza por defecto el selector de archivos del portal XDG. Traducido: mejor integración con el escritorio, menos fricción, menos sensación de estar usando algo “aparte”. Esto es justo lo que Firefox llevaba tiempo necesitando en Linux, dejar de sentirse como un invitado.
Pero el titular claro de esta versión es la llegada de la vista dividida nativa. Sí, por fin. Ahora puedes tener dos páginas web una al lado de la otra dentro de una sola pestaña, sin extensiones ni soluciones improvisadas. Basta con hacer clic derecho sobre una pestaña para activarlo, y también puedes integrarlo dentro de grupos, lo que abre la puerta a una forma de trabajar bastante más organizada. Esto no es solo comodidad, es productividad directa… si sabes aprovecharlo. Porque aquí viene la parte incómoda: mucha gente llevaba años pidiendo algo así, pero luego sigue usando el navegador igual que siempre. Si no cambias cómo trabajas, esta función te va a aportar exactamente cero.
Hay más cambios visibles. Se añade una nueva sección de perfiles en la configuración general, algo que debería haberse tomado en serio hace tiempo, y se mejora la corrección ortográfica facilitando la instalación de diccionarios. La configuración de red pasa a llamarse directamente configuración de proxy, lo que elimina ambigüedades, y además hay un rediseño general del navegador que, sin ser rompedor, sí aporta limpieza y coherencia. Son ajustes que no hacen ruido, pero que mejoran la experiencia en el uso diario.
En el día a día también hay mejoras prácticas. Ahora puedes descargar imágenes directamente desde archivos PDF con el menú contextual, algo que antes era innecesariamente engorroso. También se refuerza el rendimiento de HTTP/3 en redes inestables, lo que se traduce en una navegación más consistente cuando la conexión falla, y se acelera la carga de archivos PDF, un punto donde Firefox llevaba tiempo sin destacar precisamente.
Mozilla añade además un botón de compartir que puedes colocar en la barra de herramientas, facilitando enviar contenido usando las opciones del sistema en macOS o Windows. Y sí, también empieza a desplegar una VPN gratuita integrada, aunque de momento limitada a países como Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania. Esto no es un regalo desinteresado, es un movimiento estratégico claro para competir en servicios y no quedarse solo en el navegador.
En Windows, Firefox activa por defecto WebRender para reducir el consumo energético durante la reproducción de vídeo a pantalla completa y mejorar el rendimiento en WebGL y WebGPU. Esto apunta directamente a eficiencia real: menos batería consumida y mejor rendimiento gráfico. También se amplía el autocompletado de direcciones a países como Australia, India, Italia, Polonia y Austria, lo que muestra que siguen expandiendo funciones más allá de sus mercados tradicionales.
En seguridad hay avances importantes. Firefox ahora puede bloquear automáticamente notificaciones y revocar permisos de sitios marcados como maliciosos por SafeBrowsing, además de endurecer los requisitos para los archivos JavaScript que se cargan en el proceso principal. A esto se suma el nuevo TrustPanel, que unifica los controles de privacidad y seguridad en la barra de direcciones, haciendo todo más claro y accesible. Incluso las páginas de error han sido rediseñadas para ofrecer una experiencia más coherente.
Para desarrolladores también hay novedades relevantes. Se añade un botón en el Inspector de almacenamiento para eliminar entradas fácilmente, mejoras en la visualización de valores CSS calculados y soporte para el atributo HTML popover=“hint”. Además, se habilita la API HTMLMediaElement.captureStream() conforme a especificación, se añaden pseudoclases como :playing y :paused, compatibilidad con showPicker() en elementos de texto, y mejoras en el manejo de popovers y diálogos en Android, que ahora pueden cerrarse con el botón atrás.
También se amplía el soporte para funciones como xywh() y rect() en la propiedad shape-outside, se mejora el soporte tipográfico con valores matemáticos en font-family para MathML y se introduce una nueva API de informes que permite a las aplicaciones web generar reportes basados en distintas características de la plataforma. En Windows, además, Firefox abandona la antigua API de geolocalización de Windows 7 en favor de Windows.Devices.Geolocation, un cambio necesario para mantenerse actualizado.
Ahora bien, aquí viene la parte que probablemente no te apetece escuchar. Firefox está mejorando, sí, pero el problema nunca fue solo técnico. Era de relevancia, de percepción y de ritmo frente a Chromium. Esta versión es un paso en la dirección correcta, pero no es un cambio de juego por sí sola. Si esperas que una actualización haga que Firefox vuelva a dominar, te estás contando una historia cómoda. La realidad es otra: Firefox ya no compite solo por ser el navegador principal, compite por ser una alternativa con identidad propia basada en privacidad, control e independencia tecnológica. Y eso implica una decisión por tu parte. Si todo eso te da igual, no hay versión que te haga cambiar. Pero si sí te importa, entonces cada mejora como esta suma. La pregunta no es si Firefox 149 es bueno, lo es. La pregunta real es si tú estás dispuesto a sacarle partido o vas a seguir usándolo en piloto automático, porque entonces el problema ya no es el navegador. Es cómo lo estás usando.
Fuente: 9to5linux
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