Hay movimientos en la industria que no se anuncian en un escenario con focos y aplausos, pero que pesan más que cualquier keynote. Y este es uno de ellos. Según informes del medio coreano Dealsite, Apple habría llegado a un acuerdo con Samsung para pagar prácticamente el doble por los chips de memoria LPDDR5X necesarios para la producción en curso del iPhone 17. Sí, el doble. No estamos hablando de un ajuste menor por inflación. Estamos hablando de un salto que, según las fuentes, lleva el precio de estos módulos de unos 30 dólares a casi 70 dólares desde inicios de 2025.
De acuerdo con el reporte, Apple mantuvo reuniones de emergencia con la división de semiconductores de Samsung para negociar los volúmenes de entrega de RAM para la primera mitad del año. Los módulos LPDDR5X de 12 GB que se integran en el iPhone Air y el iPhone 17 Pro son el centro de esta historia. Samsung, al parecer, tenía previsto aplicar inicialmente un aumento del 60 %, pero arrancó las negociaciones con una subida cercana al 100 % como táctica. Y lo relevante aquí no es solo la cifra, sino la reacción: Apple habría aceptado el acuerdo sin una resistencia pública significativa.
Si las fuentes del sector citadas en la publicación están en lo cierto, esta rápida aceptación no es un gesto de generosidad, es una señal de urgencia. Los fabricantes de smartphones están compitiendo por asegurar suministro en un momento delicado. No se trata solo de pagar más, sino de garantizar que la cadena no se rompa. Porque si no hay memoria, no hay teléfono. Y si no hay teléfono, no hay ingresos.
El problema de fondo es estructural. Fabricantes como SK Hynix y Micron han estado redirigiendo capacidad de producción hacia memorias de alto ancho de banda, las famosas HBM, destinadas a servidores de inteligencia artificial. La fiebre por la IA no solo está inflando valoraciones en bolsa, también está drenando recursos de otras líneas de producto. El resultado: escasez extrema de DRAM para dispositivos móviles. Y cuando la oferta se contrae y la demanda sigue firme, los precios suben. Así de simple.
La presión no se limita a Apple. La propia división móvil de Samsung también está sintiendo el impacto. El mismo informe señala que la producción inicial del Galaxy S26 contará con una proporción 50/50 de módulos LPDDR5X provenientes tanto de la división de semiconductores de Samsung como de Micron. Y ambos proveedores ya tendrían planes para aplicar más subidas tras el primer lote. Todo apunta a que Samsung terminará trasladando parte de ese coste al precio final del Galaxy S26, mientras intenta compensar utilizando su procesador Exynos 2600 interno en aproximadamente el 30 % de las unidades. Es una jugada de equilibrio: absorber por un lado, optimizar por otro.
En el caso de Apple, la presión sobre los márgenes es evidente. El analista Ming-Chi Kuo afirmó recientemente que el plan de la compañía es mantener sin cambios los precios iniciales del iPhone 18 Pro. Eso implica absorber parte del golpe. Durante una conferencia reciente sobre resultados, el CEO de Apple, Tim Cook, reconoció que el aumento en los precios de los chips tendría “un impacto algo mayor” en los márgenes brutos. No lo negó. No lo maquilló. Lo asumió. Aun así, la empresa proyecta un crecimiento interanual de ingresos de entre el 13 % y el 16 % para este trimestre.
Lo que estamos viendo aquí no es solo una negociación puntual entre dos gigantes. Es una radiografía del momento actual de la industria tecnológica. La inteligencia artificial está reconfigurando prioridades productivas, la memoria se ha convertido en un recurso estratégico y los fabricantes de smartphones están pagando la factura. Apple ha decidido asegurar suministro aunque eso implique duplicar el coste por chip. Samsung, por su parte, ha jugado fuerte y ha impuesto condiciones en un mercado donde sabe que la oferta es limitada.
La pregunta no es si esto afectará al mercado, sino cómo y cuándo. Porque cuando los costes suben de esta manera, alguien termina absorbiéndolos: el fabricante, el inversor o el consumidor. Y en un entorno donde la competencia es feroz y los ciclos de renovación se alargan, cada decisión pesa más que nunca.
Fuente: IOSmac
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