Durante meses se habló de que Microsoft estaba bajando el volumen con eso de la “IA en todas partes”. Menos ruido, menos protagonismo, menos omnipresencia. Pero lo último que están probando en Windows sugiere algo muy distinto: puede que esa retirada solo haya sido estratégica, temporal y bastante calculada. No es un paso atrás. Es un movimiento lateral para recolocar las piezas.
Microsoft, que lleva más de 25 años marcando el ritmo del software de escritorio, parece estar replanteando cómo integrar la inteligencia artificial generativa dentro de Windows. Y el cambio no es pequeño. En vez de lanzar nuevas aplicaciones independientes o interfaces llamativas llenas de botones futuristas, la idea ahora es mucho más sutil y, siendo honestos, más inteligente: meter pequeñas herramientas de IA justo donde ya trabajas cada día, sin obligarte a cambiar de hábito ni a aprender otra interfaz desde cero.
El epicentro de este movimiento es una nueva función llamada Ask Copilot, y su planteamiento es directo: convertir la clásica barra de búsqueda de Windows en una puerta de entrada a los servicios de inteligencia artificial de Microsoft 365. Si se habilita, Ask Copilot sustituye a Windows Search y transforma por completo la forma en la que interactúas con el sistema. Ya no se trata solo de escribir algo y obtener resultados locales o enlaces web; ahora entra en juego una sintaxis con el símbolo @ que se parece más a etiquetar a alguien en un chat que a lanzar una consulta tradicional.
Por ejemplo, si escribes algo como @researcher, Windows puede activar agentes de IA especializados. No hablamos de respuestas rápidas generadas en segundos, sino de procesos que pueden trabajar durante más tiempo, gestionando tareas como recopilar información de fondo o resumir documentos técnicos densos. Algunas de estas tareas pueden durar diez minutos o incluso más, y mientras tanto el sistema muestra indicadores de progreso en tiempo real directamente en la barra de tareas, con una dinámica muy parecida a la clásica descarga de archivos que todos conocemos.
Este detalle, que puede parecer menor, cambia la percepción. La IA deja de ser una aplicación aparte que abres cuando la necesitas y pasa a convertirse en algo integrado en tu flujo de trabajo habitual. No interrumpe, no exige protagonismo, simplemente está ahí, funcionando en segundo plano mientras tú sigues con lo tuyo.
Todo esto sugiere que las ambiciones más amplias de Microsoft en materia de IA para Windows nunca desaparecieron del todo, a pesar de los mensajes públicos que insinuaban una reducción del enfoque de “IA omnipresente”. Más que renunciar a esa visión, lo que parece haber hecho la compañía es replantearla. En lugar de priorizar experiencias invasivas o aplicaciones dedicadas que obliguen al usuario a adaptarse, ahora busca integrar la asistencia en los flujos de trabajo comunes, animando a interactuar con la IA como parte natural del día a día.
La integración no se limita a la barra de tareas. El Explorador de archivos de Windows 11 también incorpora su propia capa de Copilot. Dentro de la aplicación aparece un nuevo botón que permite generar resúmenes de contexto e información sobre los documentos sin salir de la vista de archivos. Estas anotaciones de IA en tiempo real se apoyan en los servicios conectados de Microsoft 365, ofreciendo a los trabajadores una visión rápida de documentos compartidos o proyectos sincronizados sin necesidad de abrir otra aplicación ni cambiar constantemente de ventana.
Para quienes gestionan grandes volúmenes de archivos, esta función puede suponer una mejora práctica en eficiencia. No es una revolución visual ni una transformación radical del Explorador, pero sí una optimización incremental que reduce fricción y ahorra tiempo. Son pequeñas mejoras que, acumuladas a lo largo de la jornada laboral, pueden marcar una diferencia real en productividad y claridad.
Desde el punto de vista de diseño, esta estrategia apunta a una mentalidad clara: tratar la inteligencia artificial como infraestructura y no como una característica aislada que reclama atención constante. La IA deja de ser un escaparate y se convierte en una capa funcional integrada en el sistema operativo, algo que mejora procesos concretos sin alterar drásticamente la experiencia general.
Microsoft no ha detallado hasta dónde llegarán estas integraciones, pero ha confirmado que Ask Copilot comenzará a implementarse para los usuarios de Windows 11 en las próximas semanas. Mientras tanto, el sistema sigue recibiendo pequeñas mejoras y ajustes, en un patrón que sugiere una evolución progresiva más que un cambio abrupto.
El resultado es una forma de IA más discreta pero más extendida, un marco que podría redefinir el papel del asistente de escritorio. En lugar de pedir a los usuarios que abran Copilot como si fuera una herramienta independiente, la propuesta es que Windows mismo adopte ese rol. No se trata de añadir otra aplicación al menú, sino de convertir el propio sistema en una plataforma de asistencia continua.
Fuente:Techspot
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