El proyecto Krita ya ha puesto en circulación las primeras versiones beta de Krita 5.3 y Krita 6.0, y con ello da el pistoletazo de salida a un nuevo ciclo de funciones que no es precisamente menor. No hablamos de retoques superficiales ni de cambios cosméticos: hay trabajo profundo, decisiones técnicas relevantes y una clara intención de modernizar partes clave de la aplicación sin romper lo que ya funciona. Krita 5.3 seguirá apoyándose en Qt 5, mientras que Krita 6.0 da el salto a Qt 6, pero ambos comparten la misma base de código, lo que facilita que las novedades lleguen de forma paralela a los usuarios. En la práctica, dos caminos distintos que avanzan al mismo ritmo.
Uno de los cambios más importantes —y probablemente el que más se va a notar en el día a día— es la reescritura completa del sistema de texto. Aquí no hay medias tintas. El antiguo objeto de texto y sus herramientas asociadas se han desmontado pieza a pieza y se han vuelto a construir desde cero. ¿El resultado? Ahora puedes editar el texto directamente sobre el lienzo, sin diálogos incómodos ni pasos intermedios. Además, el texto puede ajustarse dentro de formas vectoriales o seguir trazados vectoriales, algo especialmente útil para ilustración, diseño gráfico o cómic. Todo esto se apoya en un trabajo interno muy serio: mejoras en la gestión de fuentes, soporte más sólido de OpenType, métricas más precisas y un comportamiento tipográfico mucho más coherente. En otras palabras, el texto deja de sentirse como un añadido y empieza a comportarse como una herramienta de primera clase.
En el caso concreto de Linux, Krita 6.0 introduce algo que muchos llevaban tiempo esperando: la gestión de color nativa de Wayland cuando la aplicación se ejecuta en este modo. Ojo, porque aquí hay letra pequeña. Esta mejora solo está disponible en la versión basada en Qt 6 y, de forma oficial, únicamente es compatible con el compositor KWin de KDE. No es una solución universal todavía, pero es un paso claro en la dirección correcta y una señal de que el soporte serio de Wayland ya no es una promesa lejana.
Las herramientas también reciben cariño, y del bueno. Se estrena una nueva herramienta de cuchillo que permite dividir o fusionar objetos vectoriales, pensada especialmente para tareas de maquetación de cómics. No es casualidad: Krita lleva tiempo reforzando ese flujo de trabajo. A esto se suman mejoras en herramientas ya existentes, como un estabilizador específico para pixel art en el pincel de dibujo a mano alzada y un aumento notable de rendimiento en la herramienta de licuar. Menos esperas, más fluidez. Así de simple.
Los asistentes, otro de esos elementos que pueden marcar la diferencia, se han afinado para que su configuración sea más sencilla y directa. Además, se añade un nuevo asistente de perspectiva curva-lineal, que amplía las posibilidades para quienes trabajan con composiciones más complejas. En el apartado de filtros también hay novedades: llegan nuevos filtros de propagación de colores, máscaras de superposición de color y, algo muy relevante para flujos de trabajo modernos, una revisión completa de la precisión de todos los modos de fusión cuando se trabaja en HDR. Aquí no hay fuegos artificiales, pero sí rigor técnico.
Los motores de pincel tampoco se quedan atrás. Se amplía la opción de patrón con un nuevo modo de textura suave, lo que abre la puerta a acabados más orgánicos y menos repetitivos. En cuanto a formatos de archivo, Krita amplía compatibilidad con Radiance RGB, mejora el procesamiento de JPEG-XL y refuerza la interoperabilidad con archivos de Adobe Photoshop. De hecho, ahora los objetos de texto en archivos PSD pueden cargarse como texto editable, y Krita también es capaz de guardar texto en PSD, aunque con algunas limitaciones que conviene tener en cuenta si se trabaja en entornos mixtos.
Las versiones beta de Krita 5.3 y Krita 6.0 ya se pueden probar en Windows, Linux y macOS. Eso sí, Krita 6.0 todavía no llega a Android ni a ChromeOS, donde Qt 6 sigue siendo inestable. En Linux, el listón mínimo sube: Ubuntu 22.04 LTS pasa a ser la versión mínima compatible, y AppImage continúa siendo el formato de distribución principal. No es una decisión popular para todos, pero sí coherente con la estrategia del proyecto.
En conjunto, estas betas no son solo un adelanto de nuevas funciones, sino una declaración de intenciones. Krita está apostando por una base técnica más sólida, herramientas más coherentes y flujos de trabajo mejor pensados. Ahora la pelota está en el tejado de los usuarios: probar, reportar errores y ayudar a pulir lo que promete ser una de las actualizaciones más importantes de los últimos años.
Fuente: Linuxiax
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