GIMP 3.0.8 afina el detalle: más rápido, más seguro y listo para el salto a la 3.2.

Publicado el 26 de enero de 2026, 14:28

GIMP 3.0.8 ya está aquí. No es una versión pensada para titulares ruidosos ni para cambios radicales de aspecto, y eso es exactamente lo interesante. Esta nueva actualización estable de la rama 3.0 llega como uno de esos lanzamientos que no buscan impresionar a primera vista, sino hacer mejor el trabajo de fondo. Mientras el equipo de desarrollo ya mira claramente hacia GIMP 3.2, esta versión se presenta como una de las últimas grandes puestas a punto antes de ese próximo salto.

No hay revoluciones visuales, pero sí una buena colección de mejoras en rendimiento, estabilidad y seguridad que se notan, sobre todo, cuando usas GIMP todos los días. Da igual si trabajas en Linux, Windows o macOS, y da igual también si eres profesional del diseño o simplemente alguien que edita imágenes por gusto. GIMP 3.0.8 va directo a esos detalles que, acumulados, marcan la diferencia.

Esta versión se entiende mejor como un gran pulido final de la rama 3.0. El objetivo está claro: dejarla lo más sólida posible. Se corrigen errores detectados tras la 3.0.6, se afinan comportamientos internos y, además, se adelantan algunas mejoras que originalmente estaban pensadas para GIMP 3.2. Es una forma inteligente de cerrar etapa, permitiendo que quienes no actualicen de inmediato a la próxima versión mayor disfruten ya de optimizaciones importantes.

Uno de los cambios más agradecidos está en la gestión de fuentes. GIMP 3.0.8 acelera notablemente el arranque en sistemas con grandes colecciones tipográficas, algo muy común en estudios de diseño. Ahora el programa espera a que las fuentes estén completamente cargadas antes de abrir archivos, evitando errores raros o comportamientos inconsistentes al trabajar con documentos que dependen de tipografías concretas. Además, se añade un tratamiento específico para la familia de fuentes Skia, corrigiendo problemas detectados en algunos entornos. Todo esto se traduce en un inicio más rápido y predecible, algo que se valora mucho cuando abres el programa varias veces al día.

En el apartado de integración con el sistema, GIMP 3.0.8 mejora el soporte de Wayland al listar dispositivos de entrada, un detalle especialmente relevante para quienes ya trabajan en escritorios modernos basados en este protocolo gráfico. También se afinan herramientas clave del día a día. La herramienta de Simetría corrige el trazo inicial al usar pinceles tipo pixmap, un fallo que podía resultar frustrante para ilustradores. La herramienta de Movimiento elimina ciertos “saltos” inesperados al recolocar objetos, ganando precisión. Se mejora además el comportamiento de la Máscara rápida y se facilita la exportación incluso cuando no hay elementos seleccionados, evitando pasos innecesarios y pequeñas interrupciones del flujo de trabajo.

El trabajo con SVG y capas complejas también sale reforzado. La importación y exportación de rutas desde y hacia archivos SVG es ahora más fiable, lo que facilita el intercambio de proyectos con otras herramientas de diseño. Las capas de grupo en modo pass-through reciben mejoras importantes, algo clave en composiciones complejas con múltiples capas y modos de fusión. Y para quienes vienen de GIMP 2, la migración de configuración hacia la rama 3.0 es ahora más limpia, reduciendo problemas con preferencias, atajos y ajustes personalizados, algo crítico en entornos profesionales donde se actualizan varios equipos a la vez.

La interfaz también recibe su dosis de mimo. No son cambios llamativos, pero sí coherentes. El editor de Navegación y el de Selección se adaptan mejor al tema activo, los colores de los botones de la barra de cabecera se sincronizan con el aspecto general y los cuadros de diálogo superpuestos ganan consistencia visual. En varios plugins, las escalas tradicionales se sustituyen por controles tipo spin scale, facilitando ajustes finos con más comodidad. Son detalles pequeños, sí, pero acumulados hacen que el programa se sienta más cuidado.

En seguridad, GIMP 3.0.8 refuerza una de las áreas más delicadas: los plugins de formatos de archivo. Se corrigen vulnerabilidades relacionadas con corrupción de memoria y con el manejo de archivos malformados que podían provocar cierres inesperados. Abrir imágenes procedentes de terceros es ahora un poco más seguro, algo especialmente importante en entornos educativos, corporativos o cuando se trabaja con material de origen desconocido. También hay correcciones específicas en la exportación WebP y en otras rutas de importación y exportación basadas en plugins independientes.

La lista de plugins revisados es extensa y dice mucho del enfoque de esta versión. Hay mejoras en la exportación OpenRaster, la importación de TIFF, Map Object, la exportación a PDF, Gradient Flare, animaciones ANI, Script-Fu, DDS, Fractal Explorer y en los importadores de formatos como PSP, ICO, XWD, PSD, WebP, ICNS o JPEG 2000, entre muchos otros. Incluso plugins clásicos como Gimpressionist o el Busy Dialog reciben pequeños retoques que reducen bloqueos y mejoran la estabilidad general.

Script-Fu también se beneficia de ajustes internos importantes. Ahora evita inicializar componentes de interfaz gráfica cuando no son necesarios, reduciendo el consumo de recursos en scripts automatizados. Puede parecer un cambio menor, pero es clave para quienes integran GIMP en flujos de trabajo complejos o procesos por lotes sin interacción directa.

En Linux, GIMP 3.0.8 mejora su uso sin interfaz gráfica. El comando gimp-3.0 puede ejecutarse con la opción –no-interface incluso sin servidor gráfico, lo que facilita su uso en servidores, contenedores o sistemas sin entorno de escritorio. Se añade además autocompletado para bash, haciendo más cómoda la interacción desde la terminal para usuarios técnicos y administradores de sistemas.

También hay novedades específicas según el formato de distribución. El AppImage incorpora soporte completo para MIDI, abriendo la puerta al uso de controladores externos. La versión Flatpak incluye el binario gimp-console, facilitando el trabajo en modo consola, y el paquete Snap gana compatibilidad con plugins binarios de terceros, ampliando las posibilidades sin renunciar al aislamiento y la seguridad.

GIMP 3.0.8 ya se puede descargar desde la web oficial en formatos AppImage, Flatpak y código fuente, además de los instaladores habituales para Windows y macOS. Para usuarios domésticos, la actualización es directa y sencilla. En entornos profesionales, conviene planificarla con algo más de cuidado por la cantidad de cambios en plugins y componentes internos.

En conjunto, GIMP 3.0.8 no pretende reinventar nada. Su misión es otra, y la cumple bien: ofrecer una versión madura, estable y afinada de la rama 3.0, preparada para seguir siendo una herramienta fiable mientras el equipo termina de dar forma a lo que vendrá con GIMP 3.2. Aquí no hay fuegos artificiales, pero sí mucho trabajo bien hecho.

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