Plasma 6.8 se estrena hoy, 14 de octubre, y lo hace en una fecha con carga simbólica: KDE cumple treinta años. En una efeméride así lo habitual sería una versión de transición, cómoda y sin sobresaltos, pero esta no lo es del todo. Lo que más conversación va a generar no es una función vistosa sino una despedida: Plasma deja de ofrecer sesiones X11 y apuesta por Wayland como única vía.
Plasma 6.8 y el fin de las sesiones X11 con Wayland
X11 se estrenó en 1984, así que hablamos de cuarenta y dos años de servicio. Es difícil encontrar otra pieza del escritorio Linux con una trayectoria tan larga, y que se retire justo cuando KDE sopla treinta velas tiene algo de relevo generacional. Según el anuncio, Wayland ofrece mejor compatibilidad con pantallas y tarjetas gráficas modernas y sigue en desarrollo constante, algo que cualquiera que haya peleado con varios monitores o con HDR sabe apreciar. Conviene, eso sí, no dramatizar. Las pocas aplicaciones que todavía necesitan X11 seguirán funcionando a través de XWayland, la capa de compatibilidad, y las aplicaciones de KDE mantendrán su soporte para X11 en el futuro previsible. Lo que desaparece es la posibilidad de iniciar sesión en un escritorio Plasma basado en X11, no la posibilidad de ejecutar programas antiguos. Si tu flujo de trabajo depende de alguna herramienta muy concreta, es el momento de comprobar cómo se comporta bajo XWayland antes de dar el salto.
Hay además mejoras de fondo que van en la misma dirección. Con KWin, las GPU de NVIDIA usan ahora triple búfer de forma predeterminada, y todos los usuarios deberían notar mejor calidad de imagen HDR al emplear un perfil de color ICC. También llega compatibilidad con la función de transferencia HLG, de modo que cierto contenido multimedia y algunas aplicaciones que antes no funcionaban en HDR ahora lo hacen correctamente. Plasma, por otra parte, carga más rápido y consume menos memoria, y el notificador de actualizaciones de Discover también gasta menos.
Funciones nuevas del escritorio KDE que usarás desde el primer día
Más allá de los cimientos, hay cambios que se notan sin tocar nada. El más significativo, a mi juicio, es el clic por inmovilidad: el sistema puede enviar un clic cuando el puntero deja de moverse. Está pensado para personas con problemas de movilidad, y lo relevante es que ya no hace falta una aplicación externa, porque viene integrado. La accesibilidad rara vez ocupa titulares, pero es de las cosas que separan un escritorio usable de uno realmente universal. En esa misma línea llegan el calendario bikram sambat en el reloj digital y el idioma amárico en el teclado virtual. El Monitor del sistema también gana enteros. Ahora puedes asignar procesos que consumen mucha potencia a las CPU que elijas, directamente desde la aplicación, y la carga de la VRAM aparece como un porcentaje fácil de leer. Para quien gestiona muchas ventanas hay nuevos atajos globales: con Meta, Control y RePág o AvPág alternas entre la tarea anterior y la siguiente, y si añades Mayús mueves la tarea activa hacia atrás o hacia adelante.
Hay también un detalle estético que a más de uno le va a gustar. Plasma 6.8 admite reglas de ventana que añaden sombras, contornos y esquinas redondeadas a ventanas con decoraciones del lado del cliente, que no pueden ofrecer esos efectos por sí mismas. Viene incluida una regla para Steam, que debería integrarse mejor con el resto del escritorio. Y entre las pequeñas cosas: una herramienta nueva, kscreenctl, para gestionar pantallas desde la línea de órdenes y automatizarlo con guiones; Kup, la herramienta de copia de seguridad de KDE, mejorada e incluida ya en Plasma; y la posibilidad de activar o desactivar aplicaciones de inicio automático sin borrar y recrear sus entradas.
Escritorio remoto y grabación de pantalla en Plasma 6.8
El servidor de escritorio remoto integrado ha recibido mucho trabajo. La prioridad ha sido la latencia y la capacidad de respuesta, con una adaptación mejor a redes lentas y una actualización más rápida del contenido de la pantalla. Se añade un modo exclusivo que bloquea opcionalmente la pantalla del servidor y entrega al cliente una pantalla virtual del tamaño exacto de su ventana, además de sincronización bidireccional del portapapeles. Un matiz importante: estas funciones solo se aprovechan en aplicaciones cliente que las admitan. En grabación, Spectacle puede incluir ahora el sonido del sistema y la entrada del micrófono, lo que sirve tanto para narrar una grabación como para registrar todo lo que ocurre. Y el diálogo del portal para compartir pantalla permite elegir la resolución de la pantalla virtual, en lugar de quedarse atado a 1920 por 1080. También mejora la calidad de grabaciones y transmisiones.
Unión, el nuevo sistema de temas de KDE, ya en beta
La apuesta más ambiciosa de cara al futuro es Unión. Hace cuatro meses, Plasma 6.7 incluyó una versión alfa que demostraba su capacidad para personalizar el estilo de las aplicaciones Qt Quick. Plasma 6.8 da un paso más con una beta que alcanza también a las aplicaciones Qt Widgets, es decir, a las clásicas como Dolphin, Kate y Konsole.
Todavía no está listo para ser el sistema predeterminado, pero la idea es que acabe siendo una fuente única de información para el estilo de todos los productos de KDE, y más. Si quieres probarlo, comprueba que el paquete union esté instalado, ya que el nombre puede variar según tu distribución. Después aplica Brisa (Unión) en Preferencias del sistema, dentro de Colores y temas, apartado Estilo de las aplicaciones, y reinicia las aplicaciones o el sistema. Lo esperable es que todo se vea prácticamente igual que con el tema Brisa tradicional, y si encuentras un problema específico de Unión, el propio proyecto pide que lo comuniques.
Quizá lo más interesante de esta versión sea precisamente lo poco espectacular que resulta. Cuando un proyecto cumple treinta años, la tentación es mirar atrás, pero Plasma 6.8 dedica su energía a quitar lo viejo y a preparar el terreno de lo que vendrá. Retirar X11 y estrenar Unión son decisiones que no dan réditos inmediatos y que, si salen bien, nadie notará. Tal vez esa sea la mejor medida de madurez de un escritorio: que sus cambios más importantes sean los que, con el tiempo, dejemos de ver.
Fuente: KDE.org
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