Hace nada estábamos hablando del lanzamiento de Plasma 6.6 y ya tenemos a los desarrolladores de KDE metidos de lleno en la siguiente versión. Así funciona este proyecto: no se detienen. Ahora todas las miradas están puestas en KDE Plasma 6.7, y aunque todavía está en desarrollo activo, ya empiezan a verse cambios interesantes. Algunos pequeños. Otros, de esos que mejoran el día a día sin hacer demasiado ruido.
Uno de los añadidos más llamativos es el cambio de escritorio virtual directamente desde la Vista General. Hasta ahora, moverte entre escritorios desde esa vista no era todo lo fluido que podría ser. En Plasma 6.7 podrás desplazarte usando la rueda del ratón o las teclas Re Pág y Av Pág. Sencillo. Natural. Casi obvio. De esos cambios que cuando llegan piensas: “¿Cómo no estaba esto antes?”.
En el frente de Wayland también hay novedades. Plasma 6.7 permitirá sincronizar opcionalmente el puntero del lápiz con el del ratón o el panel táctil. Puede parecer un detalle menor, pero para quienes usan tabletas gráficas o dispositivos con stylus, esa coherencia en el comportamiento del puntero marca la diferencia. No es una revolución, pero sí una mejora clara en consistencia.
La impresión también recibe atención, y aquí hay un cambio más visible. Se introduce un nuevo visor de colas de impresión dedicado que sustituirá al cuadro de diálogo anterior. La idea es mantenerlo simple si solo tienes una impresora, pero que al mismo tiempo sea capaz de gestionar múltiples colas, ya sean impresoras locales o en red. Es decir, no se complica innecesariamente al usuario básico, pero tampoco deja tirado al que tiene un entorno más complejo. Ese equilibrio no siempre es fácil de conseguir.
En el apartado de grabación de pantalla, hay otra mejora interesante. Plasma 6.7 permitirá excluir ventanas específicas de las grabaciones mediante reglas permanentes. Esto abre la puerta a configuraciones más precisas, especialmente si grabas tutoriales o demostraciones y necesitas controlar exactamente qué se muestra y qué no. Además, la herramienta de capturas Spectacle incorpora una nueva opción de línea de comandos, –release-capture, que permitirá ejecutar el comportamiento de “aceptar al hacer clic y soltar” de forma programada. Es un añadido técnico, sí, pero para quienes automatizan tareas puede resultar muy útil.
Las herramientas de monitorización del sistema también se están afinando. Tanto la aplicación Monitor del Sistema como los widgets relacionados respetarán la preferencia de unidad binaria que el usuario haya elegido. Si seleccionas GB, verás GB. Si prefieres GiB, será GiB en toda la interfaz. Puede sonar a detalle mínimo, pero la coherencia importa. Y cuando falta, se nota.
Otro ajuste que apunta directamente a la experiencia visual es el escalado de pantalla. Si el sistema genera automáticamente un factor de escala que se acerca mucho a valores estándar como 100%, 200% o 300%, Plasma 6.7 lo redondeará a esos valores exactos. Es una pequeña decisión técnica que puede evitar cifras raras y comportamientos inconsistentes. Más claridad, menos fricción.
Y luego están esos cambios que no salen en los titulares, pero que forman parte del refinamiento constante de la interfaz. El widget Selector de color mostrará un texto de marcador de posición y una información más clara antes del primer uso. El sistema utilizará de forma consistente el término “Configuración de firmware UEFI” cuando hable de las herramientas de firmware, evitando ambigüedades. El diálogo de “Terminar esta ventana congelada” mostrará un icono giratorio mientras intenta cerrar una aplicación que no responde, dando una sensación más clara de que algo está ocurriendo. Y la barra lateral del Explorador de widgets se abrirá en la pantalla donde esté el puntero, en lugar de aparecer siempre en la pantalla más a la izquierda. Puede parecer un detalle menor… hasta que trabajas con varios monitores y te das cuenta de lo molesto que era el comportamiento anterior.
Como siempre, conviene recordar que Plasma 6.7 sigue en pleno desarrollo. Lo que hoy vemos puede cambiar, ajustarse o ampliarse antes del lanzamiento final. Pero si algo deja claro esta primera tanda de novedades es que el equipo de KDE sigue centrado en pulir la experiencia, mejorar la coherencia y hacer que todo resulte un poco más natural. Sin fuegos artificiales innecesarios. Con mejoras constantes. Y eso, a largo plazo, es lo que realmente construye un buen escritorio.
Fuente: Linuxiac
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